dissabte, 1 de maig de 2010

LOLA MONTES


Els cinemes Verdi de Barcelona reposen la pel·lícula Lola Montes, que em proposo de veure aquest mes de maig. Recordo que el meu pare n'escriví una crònica en el seu llibre "10 anys de circ". També recordo que a la pel·lícula hi intervé Peter Ustinov, magnífic actor britànic, que ens deixà anys enrera i a qui he dedicat una recopil·lació de cites sobre aquesta pel·lícula aparescudes en diversos webs. Tot plegat confereix el meu post d'avui amb la invitació de veure aquesta pel·lícula de Max Ophuls de 1957.


PETER USTINOV (-29/3/2004)
www.burguscircus.com
29/03/04 - Décès de Peter USTINOV : Au bilan de sa filmographie, deux chefs-d'oeuvre, «Spartacus», de Kubrick, qui lui vaudra un autre oscar, et «Lola Montes», sommet du 7e art signé Max Ophuls. En Monsieur Loyal, en exploiteur de la vie de Martine Carol, Peter Ustinov réussit son rôle le plus complexe, celui qui lui garantit la postérité. Tour à tour baroque, sensible, bateleur, émouvant, scandaleux, ignoble: il démontre qu'il n'est pas qu'un individu haut en couleur mais bien un acteur de premier plan.




10 anys de circ, de Jordi Elias, 1964, pàgina 178

«LOLA MONTES»
Americana. Estrenada l'any 1957. .
Circ només, al final de la pel•lícula. Visions breus, fugisseres, amb l’espectacle sempre en segon terme. Escorços de la pista, aparicions d’un instant d'un malabarista, de cavalls, de saltadors a terra. de nans, de trapezis, de pallassos.
Segons el relat, el circ adquireix, en les darreres escenes, un paper rellevant. La vida de la protagonista fou aprofitada, segons es veu com a espectacle circenc. Atretes les masses per la fama escandalosa de l’aventurera amb els episodis augmentats morbosament, l'exhibició d’ ella no deixaria d'atreure, segons endevinà un empresari, els públics més estúpids.
L' espectacle seria completat amb un salt des d'un alt pedestal. El salt, no obstant, és escamotejat en la pel•lícula. La dona, així, sense fer res, és ella mateixa espectacle. La fama de vida llicenciosa la converteix en fenomen humà i, com a tal, és mostrada dintre una gàbia, com un animal exòtic. Els visitants, després del pagament d'un dòlar, podien besar la mà, si els abellia de la persona entre reixes, la qual cosa produïa a tots un bon alleujament.
El circ, per tant, o el seu succedani, la fira, presentada en la seva versió més grollera, inadmissible. L'escena, repugnant, d'una baixesa total. On és l'exemplaritat necessària del cinema?

www.burguscircus.com
21/08/05 - Télévision : Demain à 00h40 dans le cycle du cinéma de minuit France 3 a programmé le chef d'oeuvre de Max Ophuls réalisé en 1955 : LOLA MONTES. Un film à voir ou à revoir.
Scénario : Max Ophuls, Annette Wademant, Jacques Natanson
Avec : Martine Carol (Lola Montès), Peter Ustinov (l’écuyer), Anton Walbrook (Louis 1er de Bavière), Ivan Desny (lieutenant James), Lise Delamare (mrs Criagie), Henri Guisol (Maurice), Paulette Dubost (Joséphine), Will Quadflieg (Franz Liszt), Claude Pinoteau (le chef d’orchestre)
Dans un cirque de La Nouvelle-Orléans, Lola Montes, danseuse et femme galante, adulée en son temps par toute la noblesse et anoblie par le roi de Bavière, est réduite aujourd’hui à mimer sa vie passée dans ce lieu d’attractions, et de répondre aux questions les plus indiscrètes des spectateurs. Pendant le spectacle, pour elle cauchemardesque, Lola revoit son adolescence, son mariage malheureux avec le lieutenant James, ses amours avec Franz Liszt. Un jour, le grand plongeon dans le vide qui est le clou de son spectacle lui sera fatal




Le cirque dans l’univers 3T2005

Mesdames et messieurs, l'attraction que vous attendez, le numéro le plus sensationnel du siècle! Du spectacle, de l'invention, de l'action, de l'histoire.
Ladies and Gentlemen, Meine Damen und Herren ! (s'adressant à un spectateur) Attention avec votre cigare, ça brûle Monsieur!
Avancez Messieurs-dames, un souvenir inoubliable pour un dollar..! "

Peter Ustinov dans Lola Montés de Max Qphüls.
Dialogue de Jacques Natanson,


www.circomelies.com
18 de abril de 2008
Lola Montes
Lola Montes (1955), Max Ophüls


La autobiografía como espectáculo circense
El que la hace la paga. Uno prometió volver sobre las similitudes entre Se acabó el negocio y Lola Montes y aquí está para cumplir lo pactado. La biografía de Lola Montes (1821-1861) –breve y romántica como constatará quien interprete las dos lacónicas cifras comprendidas en el paréntesis- roza la mitología: desde su procedencia, al parecer irlandesa, pero con episodios hindúes, escoceses y, por supuesto, españoles, hasta sus aventuras amorosas con Listz y con las principales cabezas coronadas de Europa. Es lógico que tan agitada vida sentimental estimulara la imaginación de los cineastas. Uno de los episodios apócrifos de la biografía de Lola Montes es su trabajo en el circo de Phineas T. Barnum. Al parecer, antes de trasladarse a Estados Unidos en 1851, la bailarina mantuvo contactos con el representante del empresario circense en Europa que se resolvió con un cruce de insultos en los periódicos. A pesar de ello el colorido episodio forma parte de la biografía que le dedicó Cecil Saint-Laurent y de ahí pasa a la última película que realiza el director vienés Max Ophuls –Lola Montes (1955)- antes de fallecer en 1957.

Martine Carol se suma así a la larga lista de rostros que han encarnado en la pantalla a Lola Montes: desde Leopoldine Konstantin –la primera, en Alemania en 1918-, Yvonne de Carlo, Florinda Bolkan y la española Conchita Montenegro. Que nuestra estrella más internacional y sofisticada se decidiera en 1944 a sustituir a la racial Imperio Argentina en una biografía tendenciosa de José María Pemán merece un mínimo comentario. El afán de hacer patria en colaboración con la Censura sirven para crear una Lola Montes delirante. Sus amoríos con Listz y Luis I de Baviera, serían en realidad, según la película de Antonio Román –Lola Montes (1944)-, el plan urdido por una sociedad secreta -¿la “masonería internacional” que tanto atribulaba a Franco?- para soliviantar a los estudiantes centroeuropeos. No contentos con eso, los guionistas inventan un militar español que es el único amor verdadero de Lola, que culmina con el arrepentimiento por toda su vida pasada, de rodillas ante un Cristo crucificado. La Lola Montes de Antonio Román, una vez sorteados los problemas con la Censura, recibe el plácet oficial confirmado por el Premio de Interés Nacional concedido por el Sindicato Nacional del Espectáculo en 1945. Por el contrario, la película de Ophuls se salda con un sonoro fracaso de taquilla en la Francia de 1955. Los distribuidores se apresuran a retirar la película de la cartelera y a remontarla en orden cronológico.


No es hasta 1968 que la cinta vuelve a estrenarse según su concepción original y obtiene el estatus de clásico indiscutible, summa de la obra ophulsiana. Pero para entonces el color del negativo original (o del internegativo) se ha desvanecido y sólo los ajustes digitales nos han permitido recientemente intuir Lola Montes en toda su riqueza visual. Dejando de lado el dato biográfico, Ophuls y su guionista, Jacques Natanson, construyen una serie de cuadros al tiempo barrocos y expresionistas que son reflejo de la gran representación que constituye la vida de Lola Montes (Martine Carol), entregada a su personaje y devorada por él. Pautando estas estampas, el circo como metáfora de la memoria. El jefe de pista (Peter Ustinov) ordena el espectáculo, como el maestro de ceremonias en el carrusel de La ronda (La ronde, 1950) o el narrador de El placer (Le plaisir, 1952). Promete el número “más sensacional del siglo: el espectáculo, la emoción, la acción, la Historia”… La que se acredita como verdadera historia de Lola Montes es representada por la compañía del Circo Mammoth durante cuatro meses de gira por los Estados Unidos mediante pantomima, acrobacias, sombras chinescas, cuadros vivientes, música y baile. Lola pasa por el alambre de un pequeño decorado a otro que representan sus triunfos en Madrid, Roma y Varsovia. Su secuestro por un príncipe ruso toma la forma de un número de caballistas disfrazados de cosacos. En la Costa Azul Lola protagoniza un sonado escándalo con la mujer de un director de orquesta.


Es entonces cuando llama la atención del maestro de ceremonias que se presenta en su hotel como “un hombre de circo”, sin más aditivos que sus triunfos. Él fue el descubridor de la mujer con tres cabezas. Él llevó a la pista al único elefante del mundo que podía tocar “Sur le pont d’Avignon” al piano. El estuvo actuando durante cuatro semanas en Nueva York con los anarquistas que asesinaron al sultán de Egipto”. Lola rechaza su oferta. Ella no es un fenómeno. Su ascenso social continúa. De trapecio en trapecio asciende hasta una jaula en forma de corona situada en el punto más alto de la cúpula del circo. Desde allí debe ejecutar su número más arriesgado: arrojarse, sin red, hasta una pequeña plataforma acolchada. Lola lleva ejecutando este número todas las noches durante los últimos cuatro meses, pero no está bien. Su salud se ha resentido y este día, como nunca, “peligra la vida de la artista”. Sus amores con Luis I de Baviera (Anton Walbrook) y un estudiante revolucionario (Oskar Werner) culminan con su huida de Munich y este salto al vacío, eludido en la película con un discreto fundido en negro pleno de suspense. El final, en un largo movimiento de cámara de retroceso que nos hacía establecer el paralelismo con Se acabó el negocio, presenta a Lola como fenómeno, en una jaula. Durante la primera parte del espectáculo ha respondido a las preguntas del público sobre su vida. Ahora, los hombres mayores de dieciséis años, pueden pasar por la jaula y besarle la mano. Lo que ha costado a varios monarcas su reino, el público americano lo puede tener por un modestísimo dólar. Los palurdos se aproximan en masa para posar sus labios en la mano de la bestia más asesina del circo: “un monstruo sanguinario con ojos de ángel”.
Sr. Feliú


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28 de septiembre de 2008
Sobre Lola


Intrigante, genial y, según parece, mediocre bailarina, Lola Montes fue el escándalo de París, estuvo a punto de provocar el hundimiento de la monarquía bávara y acabó sus días en el Oeste americano, exhibiendo sus marchitos encantos ante la mirada ávida de los pioneros, como telonera del Circo Barnum. Cecil Saint-Laurent le devuelve en esta obra su riqueza llena de matices, su complejidad, el perfil auténtico de un alma femenina desconcertante en su mezcla de perversión e ingenuidad. Sobre este texto realizó Max Ophüls su película.

Lola Montes
Cecil Saint-Laurent
Luis de Caralt Editor S.A., Barcelona 1976
Serie Historia y Biografía
ISBN: 84-217-4186

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