divendres, 20 de gener de 2012

JARZ, HISTÒRIA SENTIMENTAL A TÍTOL PÒSTUM, JORDI ELIAS

9-5-1956 EL MUNDO DEPORTIVO

TEMAS DE CIRCO

El circo italiano Jarz

El circo italiano Jarz inauguró en Gerona el pasado sábado dia 27, la temporada circense catalana. El nombre de Jarz, de origen húngaro, no corresponde, como otras veces, a ningún convencionalismo. Los Jarz forman, verdaderamente, una gran familia de artistas, y una gran parte de sus componentes, llevando material propio, de aluminio, modernísimo, ha venido ahora a nuestro país para efectuar aquí la temporada entera.
Los Jarz nos retrotraen a los viejos tiempos gloriosos. La referencia corriente a la gran familia circense tiene aquí un significado exacto, concreto. Todos los componentes del programa—- con la única excepción de Rodolfo Caroli y su hija miss Silvia -son hermanos o primos hermanos. Todos los Jarz, además, en lugar de emplearse en un número único, son enciclopédicos, sobresalientes en todas las especialidacies. Todos además tienen una juventud, una gran finura en el porte y una exquisita elegancia en el atuendo, y trabajan alegremente, como si desarrollaran un juego, un juego que parece improvisado y que está siempre llenó de alicientes.
La sujección total al viejo estilo es también completa en la estructuración del programa. Los caballos tienen una preséncia múltiple: volteo a caballo, caballos en libertad, acrobacia a caballo, “ecuyéres”. No faltan los números de animales exóticos: dromedarios, un búfalo, un pequeño caballo montado por un mono. Existen varios números de fieras, aparte de dos elefantes, mastodónticos, osos malayos, tigres (que no actuaron en Gerona por enfermedad) y un número de nueve leonas y leones, presentado por el domador Sergio Cardona.
Todos los típicos trabajos del circo tienen su representación: malabaristas, equilibristas en la bicicleta sobre el pedestal, perchistas, ciclistas y monociclistas, equilibristas en escaleras y perchas sobre los pies. Faltan sólo los clownes, los cuales, por dificultades idiomáticas, han tenido que ser substituidos. Los Hermanos Campos han llenado el vacío, y como hace dos años, se muestran, siempre sujetos a la mejor escuela cómica, llenos de recursos.
La atracción del programa es, además del domador S. Cardona, el número de trapecistas volantes Jarz, a cargo de cuatro muchachos jovencísimos, dotados de una estampa soberbia. Tampoco aquí, con la ausencia del cómico, hay concesiones a las modas. Los águilas humanos italianos, austeros y dignísimos, se adscriben al viejo estilo de la simple proeza técnica, y la juventud les permite grandes alardes de agilidad y la inefable belleza de los vuelos y los saltos.

JORGE ELIAS


9-5-1957 EL MUNDO DEPORTIVO


14-9-1957 EL MUNDO DEPORTIVO

HERMANOS CAMPOS, CLOWNES

El Circo Italiano Jarz, que actua en la Avenida de José Antonio, cerca de la plaza de las Glorias, tiene, en su designación, una doble veracidad: la de que se trata efectivamente de un circo italiano y la de que todos sus componentes pertenecen a la familia Jarz. Esta segunda veracidad tiene dos únicas excepciones: la de los Caroli, artistas italianos a cuyo cargo corren dos números, y la de los Campos, clownes portugueses.
Los Hermanos Campos – en realidad padre (el blanco), hermano e hijo – no son inéditos en nuestra ciudad. Hace dos temporadas actuaron ya junto con el Circo Mexicain, de la misma empresa que ha traido ahora a los italianos. Su trabajo, con todo, en un camino constante de superación, está ahora más sazonado, más de acorde con la sensibilidad de nuestro público. Los Campos son payasos que buscan el matiz y la síntesis, que se adscriben a un tono dignísimo de comicidad y que no buscan la payasada infraartística de éxito demasiado fácil.
Los clownes portugueses no desdeñan el chiste, conveniente por la rápida creación de un clima de humor. Se muestran, sin embargo, irónicos ante el recurso, convertidos en críticos explícitos de la categoría de la exquisitez verbal. No son, con toda propiedad, unos clownes habladores, sino que, aprovechándose de la palabra como complemento, se inclinan mayormente hacia las entradas dinámicas, a menudo, con accesorios y de beneficio siempre indudable.
Los Campos son, a la vez, excelentes músicos: guitarra, xilofones, los cascabeles. No se limitan, con todo, según la moda, al recital músico carente de comicidad. Los portugueses están imbuidos, según conviene, de que su fin principal es el de la hilaridad. Sus ejecuciones, por lo tanto, están salpicadas de trucos cómicos, y también se muestran como en cuanto al chiste, irónicos ante su importancia de vrtuosos.
Pepe, el payaso blanco, es un buen llevador, sin afeminamientos en el atuendo y en el porte. Totó, el augusto, tiene un matiz grotesco acusadísimo, en el gesto facial, en la actitud, en el desempeño verbal. Marcelino, finalmente, el segundo augusto, lleva a término con mucha seguridad, el papel de paleto de pocos alcances, infeliz y risible.
Si los payasos, según la tradición, tienen que llevar el peso de cualquier representación circense, el Circo Italiano Jarz, al quedar reforzado con los Campos, adquiere una plena consistencia, del mayor efecto y siempre sujeto a los cánones.

JORGE ELIAS

14-9-1957 EL MUNDO

30-9-1957 EL MUNDO DEPORTIVO

EL CIRCO ACTUALIZADO

Caballos en el Circo Jarz

El Circo Italiano Jarz, instalado en la avenida de José Antonio, presenta en su programa a cuatro números de caballos. La compañía italiana, por lo tanto, no reune solo a números también clasificables entre las variedades, sino que se adscribe a la categoría clásica de circo. Así, además de las fieras –osos, leones, elefantes – el Jarz reserva, como los circos de antaño, a los caballos un sitio preferente, recordando la antigua designación de circos ecuestres.
Sólo al empezar, Fernanda y Gianni hacen un número de volteo, breve e intenso, como introducción al trabajo de los osos. Después, Giuseppe presenta varios animales exóticos: tres camellos, un búfalo saltarín, un ponney montado por un mono, otro poney en libertad, encabritado. Como contraste, vienen a continuación dos caballos, blancos y amjestuosos, los cuales, después de varias evoluciones, realizan emparejados las vueltas de un vals, solemnes y rítmicos.
Elvane, ecuyere, elegantísima en la indumentaria y en la actitud, se sirve luego del caballo para dar su recital de saltos y de pasos de danza. El gesto seguro y el empaque sobre la montura al galope, encubren la gran dificultad del cometido, máxime siendo realizado sin tener el caballo plataforma supletoria. A pesar de ello, la grácil y joven caballista, sostenida a veces por un solo pie, constantemente de relieve las exquisiteces de su trabajo. La “ecuyère” es, en efecto, una de las figuras tradicionales del espectáculo circense, una de las más apreciadas por los devotos. En la versión de Elvane Jarz, la tradición queda mantenida en toda su brillantez, sin adulteración alguna.
Los caballos aparecen aún en otro número: el llamado de los Cadetes Jarz, a cargo de tres muchachas y cuatro varones. Las cabriolas individuales sobre la grupa son múltiples y destacan entre ellas las corbetas de Enzo, o sea los saltos hacia delante a caer de manos sobre el caballo y salto a continuación hacia a tras para desandar el camino y volver a quedar de pie.
Los cadetes Jarz realizan aun ejercicios que se pueden considerar como proezas. Corriendo hacia el caballo y elevándose desde el suelo, saltan sobre la grupa móvil y quedan uno a uno de pie. Hacen finalmente un ejercicio asombroso, a cargo de los siete, Poniendo el pie algunos de ellos sobre una batuda – o trampolín fijo – saltan consecutivamente con un pie por delante, a quedar a horcajadas al caballo. Así, sin apenas sitio, todos apretados, el caballo queda cubierto por siete personas, ocupantes desde el cuello del animal hasta la misma cola. El resultado, de gran efecto, es a la vez, cómico, y siempre queda saludado con muchas risas y grandes aplaudos.

JORGE ELIAS

30-9-1957 EL MUNDO
9-10-1957 EL MUNDO DEPORTIVO

Presentación del circo italiano Jarz

Instalado en un solar situado enfrente de La Monumental –novedad que, para la mayor frecuencia de temporadas podría quedar imitada por otros empresarios circenses – el Circo Italiano Jarz, después de haber recorrido durante varios meses muchas poblaciones españolas, se presentó ayer noche en nuestra ciudad.
El nombre Jarz, de origen húngaro, no corresponde al revés de otras veces a un recurso publicitario o convencional. Los Jarz forman, verdaderamente, una gran familia italiana de artistas, y una gran parte de los componentes, llevando material propio, de aluminio, modernísimo, vino a nuestro país para efectuar aquí la temporada entera.
Los Jarz nos retrotraen a los viejos tiempos gloriosos. La referencia corriente a la gran familia circense tiene aquí un significado exacto, concreto. Todos los componentes del programa—- con la única excepción de Rodolfo Caroli y su hija miss Silvia -son hermanos o primos hermanos. Los Jarz, además, en lugar de emplearse en un número único, son enciclopédicos, sobresalientes en todas las especialidacies. Todos los artistas, aún, tienen una espléndida juventud, una gran finura en el porte y una exquisita elegancia en el atuendo, y trabajan alegremente, como si desarrollaran un juego, un juego que parece improvisado y que está siempre lleno de alicientes.
La sujección total al viejo estilo es también completa en la estnucturación del programa. Los caballos tienen una preséncia múltiple: volteo a caballo, caballos en libertad, acrobacia a caballo, ecuyéres. No faltan los números de animales exóticos: dromedarios, un búfalo, un pequeño caballo montado por un mono. Existen, además, varios números de fieras, aparte de dos elefantes, mastodónticos, osos malayos deliciosos, y un número de leones y leonas, presentado por el domador Sergio Cardona.
Todos les típicos trabajos del circo tienen su representación: malabaristas, equilibristas en la bicicleta sobre el pedestal, perchistas, ciclistas y monociclistas, equilibristas en escaleras y perchas sobre los pies. Faltan sólo los clownes, los cuales, por dificultades idiomáticas, han tenido que ser substituidos. Los Hermanos Campos, portugueses, han llenado el vacío, y como hace dos años, se muestraron llenos de recursos, siempre sujetos a la mejor escuela cómica.
La atracción del programa es, además del domador S. Cardona, el número de trapecistas volantes Jarz, a cargo de cuatro muchachos jovencísimos, dotados de una estampa soberbia. Tampoco aquí, con la ausencia del cómico, hay concesiones a las modas. Los águilas humanos italianos, austeros y dignísimos, se adscriben al viejo estilo de la simple proeza técnica, y la juventud lee permite grandes alardes de agilidad y la inefable belleza de los vuelos y los saltos.
La revista “Circo” se ha ocupado en varias ocasiones de la familia Jarz. En su número de junio, con una fotografía de los leones del domador Sergio Cardona en la portada, publicó una extensa reseña del programa, y en el de julio insertó un artículo, con varias fotografías, sobre los trapecios volantes, titulado: “La proeza raramente alcanzada el triple salto mortal”. En el próximo número del primero de octubre y sucesivos, los Jarz también tendrán en “Circo” la extensa referencia que merecen.

JORGE ELIAS







9-10-1957 EL MUNDO

5-10-1958 EL MUNDO DEPORTIVO

EL CIRCO ACTUALIZADO

Ciclistas en el Circo Jarz

El Circo Jarz que presenta la mayor diversidad de trabajos en la estrhucturación de su programa, no podía carecer de un número de bicicletas y monociclos. Es el llamdo Trio Chetti, compuesto por Giuseppe, Fernanda y Chetti.
Todos los Jarz, según es sabido, disponen de una aptitud múltiple. Su trabajo no quedó orientado hacia una sola especialidad circense, disponiendo de un único cometido que se repitiera siempre idéntico a través de los años. Su posible rendimiento profesional, por el contrario, es diverso, abundante, a veces incluso contradictorio.
Giuseppe Jarz, por ejemplo, aparece como acróbata a caballo, (con una exhibición incluso de saltos en el suelo) y como trapecista volante, y si la longitud posible del programa lo permitiera seguro que pondría aún de manifiesto otros aspectos de su personalidad artística. Habiendo una exigencia de limitación, Giuseppe solo puede salir y sale, descubriendo otra faceta suya: la de ciclista.
El caso de Fernanda es parecido. Primero lleva a término con Gianni el número de volteo a caballo. Luego interviene en el número de los cadetes, o sea en el de acrobacia a caballo. Su tercera intervención es al lado de Giuseppe con las bicicletas.
La tercera componente del Trio Chetti es la que da el nombre al número: la pequeña Chetti Jarz. Chetti es hija de Atidio, el domador de elefantes que acaba de sufrir la pérdida de su ejemplar más querido “Tabú”, la mastodóntica elefantesa de la India fallecida el pasado día 30, después – la frase queda obligada – de larga y penosa enfermedad.
Los tres ciclistas Chetti presentan un número primoroso. Sobre la bicicleta, Giuseppe hace toda clase de equilibrios, desde todas las posiciones ante el manillar, de cara o de espaldas, con los pies a un solo lado, llevando la bicicleta inhiesta. Interviene después Fernanda. Estando sentado Giuseppe sobre el sillín, la muchacha hace a su vez equilibrios, apoyada en la bicicleta o sobre el cuerpo del ciclista, sentada sobre los hombros o tendida en arco sobre el manillar.
Interviene luego Chetti. Giuseppe se ha subido al monociclo y, tomando los pies de la pequeña, quien ha colocado las manos en el eje de una rueda única, simulan la construcción de una original bicicleta. Otra intervención de la niña: Dos bicicletas de lado, montadas por sus primos, un travesaño formando puente y la pequeña haciendo ejercicios gimnásticos sobre la barra.
Giuseppe también se encarama sobre el alto monociclo y así da vueltas por la pista. Pero la novedad y el mérito de los Jarz está en que no deambulan sobre el suelo de madera, liso y uniforme, sino encima de la tierra y el serrín sobre los que han corrido los caballos. Así, por la irregularidad del suelo, el esfuerzo de los ciclistas es mayor y la importancia de los ejercicios, más considerable.
JORGE ELIAS
5-10-1958 EL MUNDO DEPORTIVO


Viernes, 19 de diciembre 1958 EL MUNDO DEPORTIVO

TEMAS DE CIRCO

PRIMER SALON DEL CIRCO

Algunos pintores, seducidos por el interés del tema, no dejan de incluir al circo en la temática habitual de sus producciones. Ninguno de ellos, con todo, ha celebrado nunca ninguna exposición teniendo al circo como anécdota única de las telas. Una exposición de pinturas con el circo en cada uno de los cuadros y apuntes ha surgido ahora por primera vez. Es la que se inauguró el pasado sábado en Selecciones Jaimes, la cual, con toda propiedad, ha podido llamarse y ha sido llamada primer Salón del Circo. Y no ha sido uno sino tres - Pilar Leita, Noé y Soler-Jové - los que han participado en el esfuerzo. Y la exposición en la sala del Paseo de Gracia, como preámbulo de la actualidad del circo que se registrará muy en breve con la inauguración del Festival Krone, ha sido acogida, como no podía dejar de suceder, con vivísimo interés.
Los tres jóvenes artistas, lejos del documento tan lleno de fantasías tan corriente en la pintura e incluso en la literatura circenses, han captado múltiples momentos verídicos de los circos que han estado entre nosotros. Ninguno de ellos ha utilizado arbitrariamente la facultad de invención sino que todos se han sometido a la realidad más exacta, solo modificada por los imperativos de la sensibilidad.
En los dibujos coloreados de Noé es fácil identificar, así, a muchos personajes de mundo de la pista que han actuado recientemente ante el público barcelonés. Aparte del augusto Popey - el frac abierto en canal por la espalda - casi todos pertenecen al último programa del Circo Americano; varios aspectos de los caballistas Violette y Albert Carré; la pequeña Isabella sobre el caballito en el que realizará los ejercicios de volteo, los payasos Max y Nock. Además, muchas escenas de las cuadras, o los caballos a punto de presentarse en la pista, o visiones de circenses y de músicos, a veces actuando, a veces en aptitud de descanso.
Tanto como momentos del espectáculo - un malabarista o unos payasos deleitando a los espectadores o los tigres haciendo el número detrás de las rejas de la jaula - en las acuarelas de Soler-Jové se recogen aspectos del interior de las tiendas y de las instalaciones exteriores: la pista vista, desde las localidades más lejanas, los carros elegantes y graves o el conjunto de caras y caravanas a veces visto a vuelo de pájaro. En los dibujos, con intención caricaturesca, de payasos y músicos, de artistas actuando o en actitud de espera, se reconoce a menudo a quien ha motivado el apunte: el portor Gino Jarz, por ejemplo, en el número de las perchas.
Para sus ejecuciones al pastel, Pilar Leita ha repartido sus preferencias entre dos circos; el Jarz y el Americano. Tanto ha ido a buscar la pista, incluso deteniéndose repetidamente ante espectadores infantiles instalados en los palcos, como los camerinos, las jaulas, las cuadras de los elefantes y las de los caballos. Al preferir la figura, los personajes no son de dificil identificación: una vez es Elvane Jarz con las tres chisteras de su número de malabares; otra es Mara, la genial trapecista, con su mirada melancólica y luminosa a la vez y la sonrisa dulce y resignada.
La aportación de Noé, Soler-Jover y Pilar Leita queda presidida por la de dos invitados de honor: Alfredo Opisso, con un cuadro, y Francisco Galí con dos, además de un jarro y unos azulejos de Albors. JORGE ELIAS



1962 “DIÁLOGOS EN EL CIRCO” de JORDI ELIAS I CAMPINS

EL CIRCO JARZ

Don Lucas y don Francisco Amorós, asociados a don Oswaldo Silvestrini, trajeron a España durante los últimos años a varios circos italianos; circos familiares, del viejo estilo. El primero en llegar resultó el Jarz. Fué en el afío 1957. Anduvo por Cataluña, incluso en Barcelona, y por el resto de España. Viajamos mucho con él, particularmente cuando estaba más cerca de Barcelona. También le vimos al año siguiente, ya emancipados los artistas de la tutela de sus primeros empresarios. En Gerona, sólo al llegar, por primera vez, interrogamos a Leo Mario Balbarini.
-¿Probemos el francés?
-«Enchanté».
-¿Usted es el director?
-Sí. El empresario, digamos; el organizador.
-No será familia de los Jarz.
-Lo soy. Me casé con Anita Jarz, tía de los Jarz actuales.
-¿Hagamos historia?
-Hagámosla. En Hungría vivía Joseph Jarz, gran dignatario de no sé qué religión. Se casó con Cesirla Togni, alambrista, de los Togni del circo actual, y, al casarme yo con una de sus hijas, resultó mi suegro, fundador, por la influencia de la esposa, de una dinastía de circenses.
-¿Cuántos hijos hubo?
-Aparte de los que fallecieron, siete. Cuatro de ellos composieron el número antiguo de volantes Jarz: Wladimiro, Gino, Attilio y Anita, mi esposa. Además, Nando, Walter y Elba.
-¿Fueron buenos los antiguos volantes Jarz?
-Excelentes. Attilio había dado el doble mortal y medio a manos. Alcanzaron la fama, por Europa entera.
-¿Fallecieron?
-No. Ninguno de ellos. Algunos están con nosotros, aquí en Gerona. Wladimiro hace las veces de jefe de pista. Antes era el portor. Se convirtió, más tarde, en el maestro de la nueva generación. Trabajó hasta hace tres meses, gordo ya, reverdeciendo siempre laureles. Tuvo que retirarse por una lesión. Otros que han venido son Attilio, quien presenta el número de los elefantes, y Gino.
-¿Muchos hijos entre los siete hermanos?
-Ahora somos cuarenta y cuatro de familia. No hemos venido todos: sólo veinte. Los otros están en Alemania, Incorporados al Circo de Ferdínando Togni, pariente nuestro.
-Los que salen a la pista son, por lo tanto, todos primos, o hermanos.
-Desde luego. Excepto los Caroli, llamados los Rodolfos en el número de perchas a los pies. Entre los volantes, por ejemplo, Giovanni es hijo de Walter; Enoo y Glanni de Elba; EUo, de Wladimiro. Por eso los llamamos los Jarz juniors: para distinguirlos de los predecesores. Al circo lo llamamos Nuovo Circo Jarz. Hace ya sesenta años que los Jarz tienen circo.
-¡Vaya con el eclesiástico! ¡Vaya adeptos que hizo con su religión!

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Una vista aérea del Circo Jarz rodeado de instalaciones y caravanas
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Giuseppe y Fernanda Jarz actúan sobre la misma arena, sin entarimado alguno
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Un caballo en libertad presentado en el
Circo Jarz por Sergio Cardona





Uno de los elefantes presentados por Attilio Jarz




SERGIO CARDONA O EL IMPETU JUVENIL

Por la primavera de 1957 conocimos a Sergio Cardona, italiano. Vino con el Circo Jarz. Presentaba a nueve ejemplares. Alguno de ellos era manso, apacible, lo que permitía al domador, con tirones, por ejemplo, de nariz, la nota risueña. Otros, en cambio, eran nerviosos y acometedores, rugien-

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El domador italiano Sergio Cardona haciendo saltar a un ejemplar a través de,
un aro


tes y amenazantes. Una leona, de manera especial, asustada muchas de las veces, se lanzaba a dar vueltas fulminantes, trabucando taburetes y haciendo temblar las rejas. Un león, por su cuenta, en una de las representaciones de Gerona, dió, rebelde y amenazante, al domador, mucho trabajo, y, después de largo desafío de voluntades, durante el cual Sergio prodigó los latigazos y rompió un palo al golpear, el león quedó reducido y en calma al verse atacado con la horca, protegido el domador con una silla en función de coraza.
A pesar, sin embargo, de la fiereza de los animales y dé su cantidad elevada, Sergio trabajaba con ímpetu latino, provocador y excitante, y, seguro de sus recursos, se limitaba a protegerse con el látigo, al que añadía, sólo en uno de los ejercicios, el del salto por el aro encendido, el bastón. A pesar de ello, el trabajo, o por lo menos muchas de sus partes, era en ferocidad, y los trucos, difíciles, incómodos para los animales. Aceptando todos los riesgos, Sergio, entonces de veinticuatro años de edad, incluso hacía dar vueltas por la jaula a todos los ejemplares a la vez, saltando obstáculos, sin temer la agresión a pesar del desenfreno en las carreras y tener constantemente a ejemplares enervados a sus espaldas.
Conversamos así con el domador:

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Sergio Cardona obliga a realizar a sus ejemplares el ingrato levantamiento sobre
los cuartos traseros



-¿Cardona? Esto suena de por aquí.
-Es cierto. Desciendo de españoles, no sé si exactamente catalanes.
-Veamos su relación con los Jarz.
-Soy hijo de Elba Jarz, hermano, por lo tanto de Gianni y Enzo, los volantes; primo o sobrino de los otros a pesar de no llevar Jarz como primer apellido.
-¿Muchos años domador?
-Ya cinco, desde mis diecinueve de edad. Trabajo con los ejemplares de ahora desde hace año y medio.
-¿Qué edad tienen sus leones?
-Tres de ellos, dos años; dos, dos años y medio; los cuatro restantes, tres años. Los compramos muy jóvenes, en varias remesas. Les he enseñado yo mismo.
-¿Muchas heridas?
-Varias, de tres ejemplares distintos: en la mano, en el vientre, en la cara, en el hombro.
-¿Qué motiva las agresiones? ¿Factores fisiológicos?
-¿Qué duda cabe? Además, factores climatológicos. ¿Ha visto esta noche, con la lluvia? Me han dado trabajo, particularmente el león.
-Sudó, ¿no es cierto?
-No podía admitir un precedente de rebelión. He tenido que imponerme, jugándomelo todo.
-¿Por qué la silla? ¿Las patas de madera asustan a los animales?
-La silla era mi coraza. Por poco el león no ha saltado sobre mí.
-A otros hemos visto que lanzaban un taburete después de otro. Además, disparaban la detonadora a troche y a moche, con el león quieto y lejos. No les bastaba, por lo visto, el látigo y la horca.
-¿La horca? Eso es cosa de los infiernos.
-¡Demonios!



Uno de los leones de Sergio Cardona saltando a través de un aro
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ELVANE JARZ, ECUYERE

Durante la primavera de 1957 conocimos a los Jarz y, entre tantos hermanos, tíos y primos, a Elvane, ecuyere, o sea bailarina sobre caballo. A Elvane Jarz le hicimos el retrato en seguida, una verdadera señorita.
Sobre el caballo, con falda brevísima, encarnaba a la perfección la imagen típica, de la ecuyere, gracia, distinción, espiritualidad. Con atuendo de calle no resultaba menor su discreción en el mirar, su acierto en moverse, la elegancia en llevar la ropa.
A pesar de haberla visto actuar muchísimas veces, no llegamos a tratarla - poquísimo - hasta año y medio después. Le dedicamos entonces, en nuestros escritos, los mejores cumplidos. La llamamos hada, ángel, sirena, siempre haciendo referencia a las imágenes que su trabajo sobre el caballo nos sugería, No demostró mucho entusiasmo por los epítetos. Su

La ecuyere Elvane Jarz saltando sobre el percherón



Mr. Marquis haciendo dar vueltas a sus caballos en libertad

interés sólo estaba en que se publicaran clisés de ella. Ese interés podría hacer suponer vanidad. La ausencia de regodeo por los ditirambos la desmiente.
Al revés de otros y otras, Elvane había superado su origen modesto, la falta - justificadísima - de cultura, incluso la social. Era y es señorita por aquello que no puede adquiriese, o sea el don. Por el don le viene como anillo al dedo la misión que tiene encomendada en las pistas: la de ecuyere y, después, incipiente, la de volante.
Elvane también participaba en el número de volteo a caballo, aparte de hacerlo en el de malabares. En el de volteo hacía poco: casi sólo echar a correr, dar un brinco y quedar a horcajadas sobre el percherón, una de las seis personas que, con un efecto cómico constituían la múltiple carga ocasional del sufrido y grueso caballo.



LOS JARZ, ITALIANOS

Hasta la primavera de 1957 no tuvimos trato seguido con unos volantes. Fueron los Jarz. Bravos muchachos, todos ellos: Enzo, Giuseppe, Gianni, Giovanni, Elio. Unos meses más tarde llegaron a Barcelona. Aquí (al igual, según suponemos, que en todas partes) armaron la revolución. Eran muchachos jóvenes, bien parecidos. Venían con la aureola, además, de haber doblado la película «Trapecio». Esto produjo electrización entre las muchachas, el clima morboso fatalmente producido por una estrella de la cinematografía. La empresa supo crear el clima. La propaganda rezaba: «Los trapecistas de "Trapecio"». Todo el mundo se tragó el anzuelo.
Enzo era el blanco de todas las miradas. Era precisamente él quien, según se dijo, había intervenido en el doblaje. En realidad, Enzo sería un niño torpe y humilde. Uno de sus tíos (todos eran tíos y primos en aquella compañía) le trataba sin piedad en los ensayos de las mañanas, le gritaba

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Después de un mortal al salir del trapecio, Giuseppe Jarz va a cogerse a las manos
del portor, su tío Gino


desconsideradamente. El aceptaba las reñinas sin protesta, sabiendo lo inútil que resultaba entonces tener el pelo rizado y revuelto. El, triple no le saldría por más que un rizo le cayera sobre la frente. ¿Pero era el triple lo que interesaba? En aquel momento interesaba mucho más pasarlo bien en cuanto no tocaban las horas del ensayo. ¿Quién se acordaba de la vida oscura llevada en Italia?
Pero Enzo se casó y al casarse se independizó de sus familiares. Necesitaba disponer de dinero propio, no de las migajas del beneficio común. . . En el grupo Jarz, además, él problema estaba en hallar portor. Por los esfuerzos hechos, Elio había enfermado. Tío Gino, con su barriga, ya no estaba, por muchos trotes. Enzo y su esposa se unieron a un matrimonio francés, los Tarzanova. Haciendo el número los cuatro, les hallamos en, el Circo Americano. Enzo había perdido la euforia de cuando llegó por primera vez a Cataluña. Como siempre, continuaba hablando poco. Pero a través de las pocas palabras descubría lo que él era en realidad: un niño sencillo e ingenuo, no un galán, con rauchos arrestos.
Sus primos, los Jarz (él en realidad se llama Cardona), no tuvieron profesionalmente tanta suerte. Déspués dé una segunda temporada hecha en España, independizados y con viento en popa, tuvieron que traspasar la frontera. En Italia volvieron a ser lo de siempre: una de las tantas compañías, Parece que intentaron un viaje a Franca. Esté viaje resultó un

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desastre. Leímos en alguna parte que tuvieron incluso que sacrificar muchos animales. Después no hemos sabido más. Deberán llevar una existencia con altibajos. 0 tal vez se hayan diseminado o retirado de las pistas.
Enzo, en cambio, es figura internacional. Lograr o no el triple habrá pasado a lugar secundario. El hecho es que no le faltan contratos, que va de un país a otro interminablemente. No nos ha sido posible seguirle exactamente la pista. De vez en cuando, con todo, le vemos anunciado en un programa u otro y siempre en programas de postín. De no haber venido a España hubiese quedado como artista del montón. Aquí tomó empuje y gracias al matrimonio ha hecho carrera.

Los Jarz en una toma de tobillos Enzo y Gianni, dos
de los volantes Jarz después de un mortal y medio Enzo y Gianni, dos de los volantes Jarz



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1964 “10 ANYS DE CIRC” DE JORDI ELIAS I CAMPINS

CIRC JARZ

Traspassada la frontera, féu la seva presentació a Girona a finals d'abril del 1957. La frase tòpica de la gran familia circenca tenia en el Jarz una absoluta virtualitat. Hi havia alguns complements: els Caroli, italians, i els pallassos Campos, portuguesos. La resta, en canvi, venia d'un sol tronc. Tots eren, per tant, germans o cosins germans. El temps, doncs, s'havia aturat. Encara ens trobàvem en l’estructuració primitiva de la societat: estructuració a base de tribus a les quals no es podia entrar si no era pel matrimoni.
Els Jarz eren — són — artistes enciclopèdics, sobressortints en tots els números. Qui s'encarregava de presentar uns óssos, apareixia després en els equilibris en la perxa i, més tard, en els trapezis volants. La noia que feia malabars treballava també com a ecuyère i com a acròbata a cavall. Una altra noia, a més de presentar acrobàcia i malabars, intervenia també en el número de les bicicletes. Tots els trapezistes volants feien abans malabars i equilibris o salts a terra i acrobàcia a cavall. I mai no podien al•legar una llarga vida d'aprenentatge. Els que revelaven una major abundància d'aptituds eren precisament els més joves, tots ells al voltant dels vint anys, la qual cosa acreditava un lliurament complet, des dels anys infantils, a la professió comú.
Els Jarz, encara, a més d'actuar, s'esmerçaven en tots els treballs de la pista: instal•lació dels aparells, extensió de la xarxa, muntatge de la gàbia, conducció dels animals. Només els treballs més grollers — escombrar la pista, col•locació de les catifes, recollida dels accessoris — estaven reservats als mossos. Cap dels artistes, a la inversa d'allò que succeeix sempre, no tenia ni un minut de repòs d'ençà que començava la funció. La col•laboració de tots a l’espectacle, per tant, era total, sotmesos sempre a l’interès col•lectiu.
La juventut, inexhaurible d'energies, tenia entre els Jarz una apoteosi completa. Gràcies al cultiu de les dotes físiques, la figura humana, símbol de bellesa trascendent, assolia una representació superba. El cos, vehicle


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per a un rendiment, no tenia la incapacitat procedent de l'abandó. Servidor de la voluntat, era, a més d'eficaç, bell i, com sempre que es tracta de circencs d'una innocència total. Amb abillaments del millor gust, el cos humà recobrava entre els Jarz tota l’elegància i la dignitat essencials.
Posats a treballar, els Jarz no es movien de la vella escola, sords a les suposades exigències de les modes. Llurs exhibicions eren massisses i depurades, enemigues dels focs d'encenalls, sempre dirigides al propòsit de la proesa tècnica. Els Jarz no cercaven l’afalac frivol. Sense cap concessió, es cenyien al treball estricte, i el llenguatge, comprensible per tots, verídic i sòlid, assolia l’aplaudiment entusiasta àdhuc del profà.
En la línia de la màxima sinceritat, els Jarz no perseguien, d'una manera rebuscada, els aplaudiments. Els recursos habituals del saber vendre romanien, entre ells, inèdits. Duien a terme allò que els havia estat encarregat i, mentre el públic aplaudia, se n'anaven de seguida, no sense un somriure d'agraïment, cortina endins. Mai no sol•licitaven, amb el retard en desaparèixer, l’abundància de la recompensa. Com a màxim, feien una salutació breu, simple i modesta, i mai no desfeien la fugida per tal que l’ovació reprengués. Malgrat treballar sota una lona — sota un material, preci-

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sament, moderníssim — semblava com si no s'haguessin mogut de l’aire lliure, de la plaça pública, i que, per una necessitat d'exercici, haguessin improvitzat, gairebé en la intimitat i com a joc, el desenrotllament del programa. Mantenien doncs l’espectacle en l’il•lusori marc primitiu amb l’únic aventatge del pòsit de molts anys d'història.
En el programa no mancaven els eterns i inefables números tradicionals: malabaristes, equilibristes, acròbates. Per tal de merèixer, tanmateix, l’exacta qualificació de circencs, el Jarz disposava, amb gran abundància, d'animals. A més dels exòtícs — dromedaris, un brúfol, un cavallet muntat per un simi — hi havia els óssos, els elefants i els lleons, apart dels cavalls presentats en diverses versions: en exercicis de giravoltes, en llibertat, amb una ecuyère i en les acrobàcies. No era pas possible la confusió amb un programa de varietats sinó que, amb els animals, es tractava d'un circ de veres, també subjecte, així, en un aspecte més, a la millor tradició.
A més del número de l’ecuyère, del d'acrobàcia a cavall i del dels elefants, les atraccions del programa eren els lleons, fins a nou, del domador Sergio Cardona, i els trapezis volants. Els Jarz, per tant, no es satisfeien amb treballs, malgrat, que meritoris, corrents, sinó que arribaven a un número de féres plè d'audàcia i amb una quantitat insòlita d'exemplars i a la raresa dels volants, uns volants d'una gran espectacularitat.

* * *

Començava el programa amb Fernanda i Gianni en les giravoltes a cavall, després de les quals apareixien dos óssos de Malaya, de petit tamany, negres i amb un triangle en el pit o collar blanc, la boca lligada i guiats per una corda (actuaven sense gàbia). Feien voltes a terra, anaven en patinet, caminaven sobre una bóta, anaven en bicicleta. Menuts i amb l’aire estúpid, sempre drets, produïen la hilaritat no solament per la presència sinó per l’extensió de les habilitats.
4 Elios, malabaristes. Eren Elvane, Fernanda, Elio i Giuseppe. Feien malabars amb masses, individualment o en combinacló. Giuseppe llençava sis cercles i, després, les noies se les entenien amb tres copaltes. Acabaven altra vegada amb masses i, entre altres exercicis, feien el doble creuament.
Miss Silvia Caroli, equilibrista en la bicicleta sobre pedestal. El pedestal, petit, estava a gran alçària, i sobre la bicicleta, sempre immóbil, amb la roda davantera perpendicular a la màquina, la equilibrista feia els seus treballs inversemblants: dreta sobre la roda davantera, una mà en la roda i una altra en el manillar, etc. Acabava amb un equilibri de cap sobre un manillar instal•lat sobre una petita bola metàl•lica.
Giuseppe Jarz amb animals exòtics. Tres dromedaris, en llibertat, feien evolucions elementals. Agenollats, un brúfol impetuós, negre i descomunal, els saltava pel damunt. Un cavallet irascible, muntat per un simiet, aportava la nota hilarant, encabritat. Dos cavalls blancs, digníssims, en llibertat, donaven voltes, feien girs i s'aixecaven, monstruosos, sobre les potes del darrera, per a acabar, aparellats, donant les voltes d'un vals.
Els Gino, perxistes. El portor tenia sempre les perxes sobre una espatlla, en equllibri. A dalt, banderes i equilibris de cap. L'exercici final, el moviment giratori sobre els ronyons al voltant del travesser d'un aparell instal•lat al capdamunt de la perxa.
Els Chetti, ciclistes. La novetat, en realitzar el número sobre el terra, enlloc de fer-ho, tal com s'acostuma, sobre un pis de fusta o «planché», la qual cosa elimina dificultats. Giuseppe fa el número acostumat sobre les dues rodes; després, sobre un monocicle; finalment, sobre un monocicle alt. Entretant, amb una segona bicicleta, ha intervingut Fernanda i, com a

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acompanyant, la petita Chetti amb contraccions, mitges dislocacions i suspensions de mans i cames d'un travesser mantingut pels ciclistes.
Miss Elvane, ecuyère. Sobre l’ampla grupa del perxeró al galop lent, la cavallista executa diversos exercicis: equilibri sobre un genoll i l’altra cama penjant, salts sobre el fuet col•locat en arc, equilibri d'un peu amb el cos inclinat, salts a un arc en funció de corda, equilibri d'un peu amb la cama contrària aixecada. Per tal de cercar un contrast, apareix un nan caracteritzat de dona. Va lligat — una corda articulada a la cintura — i s'instal•la vagament sobre el cavall. Més sovint, vola pels aires, penjat, i les rialles pugen de to. Com a apoteosi hilarant, un porc cridaner i enfollit dona una volta per la pista mentre el que el munta — o que ho fa veure — manté amb prou feines l’equilibri.
Sergio Cardona, domador de lleons. Algún exemplar és mansuet, apacible, la qual cosa permet al domador, amb estirades per exemple de nas, la nota riallera. Altres, en canvi, són nerviosos i agressius. En alguna ocasió, Sergio hagué de treballar de valent i no pas per fer comédia. Una lleona, per exemple, espantada, es posà a donar voltes per la gàbia i a fer-ho anar tot en doina. Un lleó, rebel, plantà cara i, després del desafiament de voluntats, durant el qual el domador hagué de prodigar els cops de fuet i rompé un bastó en colpejar, hagué de baixar veles en veure's atacat amb la forca, protegit el domador amb una cadira en funció de cuirassa. Tot i les dificultats, Sergio Cardona treballà sempre amb ímpetu llatí, provocador i exci-

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Enzo Cardona, del Circ Jarz, ocupat en posar a punt tots els detalls de la instal•lacio de la xarxa






tant, i àdhuc feia donar voltes per la gàbia a tots els exemplars a la vegada, sense témer l’agressió malgrat el tumulte i tenir constantment darrera d’ell exemplars enervats.
Els Rodolfos, equilibristes em escales i perxes mantingudes sobre les plantes dels peus. Són Silvia i el seu pare, no de la família Jarz. La noia fa diversos equilibris, àdhuc sobre una cadira d’una sola pota i amb l’escala sobre un sol peu. Finalment, sobre una àncora, voltes vertiginoses per l’impuls que ella mateixa dóna.
Attilio i els seus elefants. Són dos elefants – elefantes – molt ben ensenyats. Fan múltiples coses, ben fetes i generalment còmiques, com és puntejar l’”Aida” o ballar “La cucaracha” o “La raspa”.
Els Cadets Jarz, acròbates a cavall. Són tres noies i quatre nois. Fan múltiples cabrioles i salten a romandre drets o asseguts sobre el perxeró. Tot és vistós tal com n’és l’exercici final: un a un, fins a set, van saltant sobre el perxeró a caure asseguts cama ací cama allà i ocupen des de mig coll fins a la cua, apretats, excessius.
Germans Campos, pallassos. Bons parodistes i bons mímics. Originals presentaren l’entrada del baròmetre electrònic i la paròdia del ball popular escocès. Com a músics, novetats: una manxa de bicicleta, xilofons i cascavells. Totó, l’august, un bon intèrpret, sobre el qual recau el pès de l’entrada.
Els Jarz juniors, trapezistes volants. Com que en tot es lliguen a l’estil tradicional i no admeten les adulteracions, els Jarz prescindeixen del còmic, intromissió inadequada, quan es registra, en les manifestacions de volants i àdhuc en altres. Ells no són dels que volen fer passar gat per llebre o donar peixet. Persegueixen la puresa estricta de les realitzacions i menyspreuen el benefici fàcil de les pantomimes i dels ornaments extrínsecs. La marca màxima, el doble mortal a mans i la pirueta i mitja al retorn. L'estil, fogós i ardit, lluny de la precisió i la fredor nòrdica. El resultat, d'un èxit definitiu, d’un total acontentament de tots.

* * *

Els Jarz passaren per Barcelona a la tardor del mateix any 1957. Començaren la temporada a mitjans de setembre. S'instal•laren al carrer de Corts més enllà de la Monumental, en un solar. L'empresa utilitzà un slogan:
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«Els trapezistes de «Trapecio». La pel•lícula s'havia projectat a Barcelona i arreu. Tothom l'havia vista. I que els Jarz — cosa falsa — haguessin doblat la part dels trapezistes acabà de fer vessar la copa de l'èxit més sorollós. L'època, encara, ajudà. S'estava acabant l'estiu, feia bo de sortir i, per si mancava quelcom, es celebraven les festes de la Mercè. Generalment, el paper quedava esgotat bona estona abans de començar i això succeïa en dies tan inversemblants com els començaments de setmana, tant a la tarda com a la nit. En dies de festa, ni cal dir-ho: no cabia en el circ ni una agulla. Llàstima que hi hagué un mal final: es declarà una epidèmia de grip. No era rar que en moltes cases tothom estigués al llit. També passaren la grip tots els artistes del Jarz, llevats, fet un esforç, o, sense poder-ho remeiar, al llit. Després vingueren, de sobte, els primers freds. Per tot plegat canvià el signe de les primeres setmanes. Però l'impacte dels suposats trapezistes de «Trapecio» fou, a la vegada que acredità la credulitat de la gent i la morbositat del cinema i la seva circumstància, estarbonidor.
La locutora deia: «Acaben de donar-me una gran nova. Sofia Loren es troba a Barcelona i ha expressat el desig de venir a saludar-los. Davant de vostès, per tant, ¡Sofía Loren!». I en lloc de l'artista de cinema, estúpidament popular, apareixia la figura aixatada del nan, el qual, després, d'una petita carrera i de passar per sota un cavall, es presentava vestit de dona: faldilla breu, d'ecuyère, pentinat amb ratlla al mig, un llacet entre els cabells lacis. Hi havia rialles, és clar, amb les quals es transformava el miquel rebut. Però és ben cert que tothom creu allò que desitja que sigui. Mira que empassar-se que la Sofieta es trobava a Barcelona i que precisament havia acudit al circ! El fet és que el Jarz, i principalment pels trapezistes, triomfà gràcies al cinema. Però el cinema — el suposat doblatge — fou l’esquer, circumstància que acostuma a mancar als programes de circ i que es podria trobar sense acudir a morbositats. L'èxit vingué del circ mateix, d'un programa que mereixia tots els aplaudiments i que, a més d'ésser bo, era dut a un ritme ràpid, gairebé vertiginós, i posseïa molta alegria.
Va haver-hi un número nou: el de Roland Sollath, fonètic. Li deien l'home de les mil i una veus. Imitava, principalment, sorolls. Ho feia bé. Tenia, a més, la presència agradable i sabia moure els muscles de la cara i fer el gest adequat. Va fer forat. Fou captat, com a locutor, pel Circ Americà.
La «vedette» fou Enzo Jarz, en realitat Enzo Cardona i Jarz. D'ell es deia que havia doblat Tony Curtis. Quin embabiecament el de tots! No hi havia cap base per empassar-se la falòrnia. Tothom, però, va picar, i com a trapezista fou trobat excels. Gràcies a ell, el circ anà aquells dies de boca en boca i tothom corregué cap al solar de prop de la plaça de les Glòries. La locutora anunciava: «Enzo va a realltzar el mateix salt que figura en la pel.lícula «Trapecio». Demano un aplaudiment per a Enzo». I tothom es trencava les mans com si, encara que anés a fer el mateix salt — i no el feia pas — representés això algun mèrit.

* * *

El Jarz seguí per Catalunya. Treballà durant tot l’hivern. S'emancipà, però, de l'empresa Amorós-Silvestrini. Tornà a Barcelona l'any següent. També es presentà en vigílies de la Mercè. Vingué àdhuc amb reforços: el de Mimí, una nena filferrista, el del seu pare, Paolo, un malabarista excel.lent, el de Great Barton, un equilibrista americà molt notable. Els pallassos foren canviats. Enlloc dels Campos — els Sevilla durant l'hivern — s'anà a parar als Pajares. L'èxlt, però, no fou el mateix de l'any anterior. La temporada anà próu bé però el deliri d'abans era impossible de repetir.

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El record més delicat el deixà Elvane Jarz. L'any abans feia de malabarista, d'ecuyère i d'acròbata a cavall. Ara s'havia incorporat també als volants, l’única noia que feia companyia als quatre Jarz. Es el de menys allò que fés. Allò que comptava és que al costat de la potència i l'agilitat dels nois, ella lluïa la gràcia i la delicadesa. Només anava coberta, tal com escau, amb una malla, petita i ajustada. Però no hi havia erotisme en el dibuix de la figura. Aliga humana segons la designació corrent, Elvane era com una fada: gairebé ingràvida, gairebé irreal, gairebé inhumana.
També Mimí, de tretze anys, era una fada, una fadeta. Anava de ballarina clàssica, la petita faldilla estufada. Tenia el cabell d'un ros molt clar i les faccions delicades, el front alt i llis. Entrava mig corrent i semblava que no trepitgés el terra. Saludava amb un peu avançat, el cosset en una graciosa reverència. Per tal de conquerir-se les voluntats no necessitava somriure. Era una nina d'alabastre, admirada ja en el seu estaticisme.
Sobre el filferro, treta la capa, feia petites coses, a vegades amb una ombrel•la — no necessària — a la mà. Ho feia tot delicadament, amb una gràcia exquisida. Per saludar no utllitzava, com abans, el somriure. En tenia prou amb el gest dels braços, perfecte, o, a terra, amb la petita inclinació. Però els aplaudiments esclataven una vegada i altra, entusiastes, sense que assolissin alterar la serenitat de la petita, pàl•lida i deliciosa dansarina sobre el filferro rebotador.
A Barcelona es registrà una dissort: la mort de «Tabú», un elefant. Fou deguda a una infecció al cap. Tenia una edat irrisòria per a un elefant: trenta anys, i en feia divuit que anava amb els Jarz. Attilio, durant la malaltia d'un dels seus dos apadrinats, també havia, de tristesa, emmalaltit. Després, en ocórrer la mort, vessà copiosíssimes llàgrimes. No hi feia res que es tractés d'un home fet, d'un home àdhuc amb un ventre prominent. Tots els circencs, tot i que ho dissimulin, són uns sentimentals i la mort de «Tabú» deixà Attilio desfet, atordit, amb les llàgrimes sempre a punt i sense vergonya per vessar-les.
Paolo agradà tant o més que Great Barton. Es tracta d'un malabarista de primer ordre. Arribava als vuit cercles, xifra assolida per molt pocs. Els sis els llençava i recollia durant estona i estona. Amb vuit no es prodigava tant: una llençada de tots, una segona llençada, dels quatre primers que li arribaven a les mans i recollida general. No feia l’exercici, encara, sempre. La queixa dels artistes és que els públics són massa insensibles, per ignorància, al mèrit, i que no val la pena de trencar-se el cap. Però la proesa de Paolo és certa: quan li semblava bé movia, enlloc dels sis cercles, vuit.

* * *

Els Jarz, amb la baixa de Barton, encara anaren per Catalunya durant aquell hivern del 1958. I els volants, als quals havíem vist moltíssimes vegades, ens sorprengueren amb quelcom que no ens semblava possible: malles negres. Les estrenaren quan morí el Sant Pare Pius XII. No els semblà suficient — i aquesta és una prova de religiositat — el braçal simbòlic. Volgueren un dol més rigorós. I es vestiren, per a repetir-ho després totalment de negre, tant els homes — enlloc d'anar, com sempre, amb el tors descobert — com Elvane. La pell, per tant, només emergia, blanquíssima pel contrast, pels braços i per l’escot escàs, i l’única fantasia es trobava en el cinturó de pedreria, ple de llum refulgent.
Semblava fantasiós que uns trapezistes vestits de negre, talment uns escarabats, poguessin volar. Però els escarabats volaren, i Elvane, més prima encara dintre l’abillament fúnebre, no pogué mai semblar-nos — abans
àngel o sirena — un pretès diable negre sinó la mateixa fada de sempre, ara ataviada insòlitament.

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LE CIRQUE DANS L’UNIVERS

1er Trimestre de 1967


EN CATALOGNE

Le Cirque Atlas a circulé durant toute l'année dernière en Catalogne, avec un excellent spectacle dont les vedettes étaient les Faggioni, une tres belle troupe italienne de sauteurs à la bascule, les merveilleux trapézistes Jarz, avec l'inouvliable Luciano, et le fameux jongleur Bela Kremo.

Les frères Tonetti sont toujours la joie du spectacle et l'auguste est un très grand clown. Il est seulement dommage qu'il ne puisse travailler à l'étranger... et cela parce qu'il est retenu en, Espagne par ses fonctions de directeur.

Le Grand Cirque de France a donné des représentations en novembre aux arènes Monumental, sous une direction de Feijoo Castilla, tout son programme pour l'essentiel en provenance du Cirque Gruss: les panthéres de Philippe Gruss, les chevaux en liberté d'Alexis Gruss, etc. Au programme également: le vagabond Zavatta, Francine Parry et Claude Collins sur le fil, les Appolo (poses plastiques) et la troupe arabe des Mogador.

Le cirque se trouvait en concurrence aves le Berlin Zirkus, qui présentait également un excellent spectacle. Avec le dompteur français Taras Boulba, les lions d'Angel Christo, Miss Torin à la corde, les Putzai à la bascule et l'équilibriste sur trapèze Silky.

Pour les fétes de Noél, un magnifique spectacle de cirque, la Gran Parada Circense, a été donné au Palais des Sports, avec d'excellents numéros: les Flying Steeles, les Lukacs, acrobates à la bascule, et la troupe équestre des Picards.

Jordi ELIAS.

5-1-1967 EL MUNDO DEPORTIVO

EL CIRCO ACTUALIZADO
EL VOLANTE TONY STEELE
estrella de categoría mundial

A punto de terminar la temporada que, con el nombre de Gran Parada Circense, organizó por la pasadas Navidades don Juan Carcellé, conviene insistir en la bondad del número de los Flying Steeles, número de auténtica categoría mundial, con nombre ya fijo en la historia del circo y que ha pasado poco menos que desapercibido por nuestra ciudad.
En sus programas, don Juan Carcellé ha dispuesto casi siempre de números estelares, números que en el puro lenguaje circense son números atracción. Para sólo citar los de auténtico relumbrón. Recordemos el de Pinito del Oro en el festival de 1957; el de los volantes Palacios en el de 1958; el del funámbulo Gene Méndez en el de 1961; el de los volantes Ferdinando Jarz en el de 1962; el de los payasos catalanes Rivels en el festival de 1954. Todos pasaron sin la asistencia debida de los públicos. Lo de 1956, con la presentación de Pinito del Oro, representó la excepción. Nunca como ahora puede decirse que el éxito sorprendió a la misma empresa.
El mismo caso es el de los Flying Steeles: una carta buena, de primerísima calidad, pero no jugada. Antes valía aquello de que un buen paño en el arca se vende. Ahora hay que cambiar de táctica: la gente no busca, la gente no observa, la gente no piensa. Exige siempre una comididad que es que otros piensen por ella, que otros le indiquen lo que tiene que hacer. De aquí viene la impotancia, la necesidad, de la propaganda. Hay que insistir siempre sobre lo que le conviene hacer, hay que darlo todo resuelto, hay que substituir la actividad cerebral propia, inexistente, por las decisiones tomadas por otros, por los consejos dados reiteradamente.
Como tantas otras veces, don Juan Carcellé se limitó a la vieja rutina: grandes carteles, no leídos nunca por nadie, en las columnas de anuncios, con multitud de nombres raros, sin significación alguna para nadie, y unos cuantos carteles de escaparate, por lo general en el mismo barrio del Palacio de los Deportes. Por lo demás, el redactado breve en las carteleras: en este caso, un redactado falso y erróneo: Tony Steele no da el triple y medio de trapecio a trapecio – imposible- sino el triple de trapecio a manos, habiendo sido el triple y medio, con las piernas en las manos del portor, sólo logrado por Tony Steele en los ensayos y con un porcentaje de seguridad insuficiente.
Pero Tony Steele, aún sin dar en la función el triple y medio, es trapecista meritísimo, de auténtica excepción. Dispone de una aureola: la de realizar en la realidad lo que sólo lograron poquísimos en la historia entera del circo: aquello que, además forma la base del argumento de casi todas las películas de circo, entre ellas “Trapecio”. No hubiese costado nada, pues, hallar buenos “eslóganes”. La gente se hubiera dado cuenta en seguida de los que podía descubrir. La popularidad barcelonesa de Tony Steele hubiera podido ser inmensa, entusiasta.
Tony Steele ha quedado ahora sólo como el “cheuf d’oeuvre” sólo para unos cuántos. Pero la garantía es lícita: a la auténtica proeza del triple, el volante une un estilo perfectísimo y una seguridad del ciento por ciento. Verle hacer, con una total precisión, el doble y medio, el doble con pirueta y el triple, aun cuando la llegada de éste sea a brazos, representa un obsequio auténtico, imborrable para los atentos y de verdadera sensación mundial.
Jorge ELIAS
5-1-1967 EL MUNDO

16-1-1967 EL MUNDO DEPORTIVO

EL CIRCO ACTUALIZADO

EL ATLAS, DE LOS TONETTI
en ruta por Cataluña

Muy a menudo hemos tenido que lamentar que los Tonetti no vengan más a menudo por Cataluña. Aquí se les quiere, se les admira y se desea estar al corriente de sus manifestaciones artísticas. Pero las posibilidades de ruta tienen sus exigencias; la reclamación de otras partes, su imperativo; las posibilidades de instalación, sus limitaciones. Termina a menudo la temporada y los Tonetti no han podido dejarse ver.
Si no han podido llegar a Barcelona, esta vez, por lo menos, han dado una pequeña vuelta por Cataluña. Han recorrido lo que es llamado plazas muertas, o sea poblaciones en las que no se celebraba fiesta alguna. Han tenido que conformarse con la época en que ya pasó, con el calor, la mejor invitación para que los públicos acudieran al espectáculo. Nada importó. Si alguien pudo decir que “dónde voy yo, va el espectáculo conmigo”, los Tonetti pueden declarar: a pesar de todos los pesares, el éxito no nos abandona nunca.
Todo resulta muy merecido. El Atlas es uno de los mejores circos de España: elegantísimo, espacioso, toda la instalación de un exquisito buen gusto; seis palos – no dos ni cuatro – y esta vez la pista alta de madera, apta incluso para la evolución de los caballos.
El programa superior. De entrada tigres y leones en una misma jaula. No el domador clásico sino una joven y bella domadora: Inés Fraya. Acto seguido, la presentación de la compañía entera: un desfile muy original, con discurso alusivo muy acertado, y ornamentación vistosa, de mucha vivacidad.
Después, una de las muchas rarezas y exquisiteces del programa: alta escuela, a cargo de Gran Ferdinando. Juegos sobre zancos: Mike and Perla. Los Robertys, cascadores-saltadores. Una estupenda – en belleza y mérito – antipodista: Mariska. Otra diana completa: los Ronys, acróbatas a caballo. Los juegos chinos de los Chen-Tu-Ching. El rey, popular y cómico, de los malabaristas: Bela Kremo. Unos alambristas meritísimos: los Bruksson. Unos icarios-antidopistas con mucho humor: los Vladys. La monstruosidad de los tres elefantes de Mr. Smith. Los 7 Faggioni, acróbatas a la báscula, acreditando que los italianos - ¡y con tres chicas! – pueden competir dignísimamente con los acróbatas húngaros. Después los Ferdinando Jarz, trapecistas volantes, con la fenomenal triple pirueta de Luciano y el doble mortal adelante y sobre la barra.
Finalmente, por si todo ello fuera poco, la entrada de los Tonetti. Como siempre, una entrada nueva, esta vez la del camping de los turistas. Tonetti, en el punto más dulce de su talento. Otros habrá que, poseyendo calidad, han dado ya de sí cuánto podían. Tonetti está en plena ascensión y lo estará siempre. Sus facultades de intérprete tienen mil caras; sus realizaciones, mil perfeccionamientos logrados aún todos los días. De vuelta de antiguas estridencias, Tonetti está evolucionando hacia un tipo cómico que, aún no disminuyendo en nada el tinte grotesco, adquiere cada vez más una adorable humanidad. Por lo demás, su plena entrega al trabajo de siempre, su siempre convincente cordialidad, su entusiasmadora unión con el público de cada una de las funciones. Y, por si faltasen novedades, la de la pieza musical con los cascabeles, unos cascabeles tocados en cómico y siempre como prolongación acertadísima de su misión de augusto. Y. para redondear la entrada, la presencia de Manolo, el clown siempre oportuno, magnífico llevador y con una auténtica dignidad – lo que no excluye la sencillez incorriente. Jorge ELIAS

16-1-1967 EL MUNDO DEPORTIVO


11-11-1967 EL MUNDO DEPORTIVO

EL CIRCO ACTUALIZADO

EL VOLANTE ENZO CARDONA
EN EL PROGRAMA DEL CIRCO MONUMENTAL

Las gentes están poco atentas y, llegado el número de los trapecistas volantes en el programa del Circo Monumental, tal vez no reconozcan al ágil Enzo Cardona. Enzo es un viejo conocido de los barceloneses. Vino exactamente hace diez años, o sea en el de 1957. Era figura estelar en un circo familiar, el Jarz. El Jarz alcanzó un éxito de antología; Enzo Jarz – así se hacía llamar aún cuando Jarz era el segundo apellido del volante -, mucho más.
Acababa de estrenarse la película “Trapecio”. El empresario tuvo una buena ocurrencia: hacer ver que Enzo había doblado a determinado artista cinematográfico muy popular. Así lo hizo anunciar. El empresario hizo más: llegado el momento de la actuación, proclamar que Enzo iba a realizar el mismo salto que figuraba en la película. Aquello resultó el delirio. Siendo ya un gran trapecista, Enzo fue hallado sublime, incomparable, arrebatador.
Antes de llegar a Barcelona, Enzo Cardona no había nunca salido de Italia. Nunca estuvo, así, en París, ciudad en donde se rodó la película. Pero la propaganda hizo descubrir de lo que se trataba: de un gran trapecista de cuerpo entero, sin trampa ni cartón. Poseía una plena capacidad acrobática. Su estilo era, además, de grandísimo efecto. Enzo se llevó de calle al público de Barcelona. Somos testigos de que así sucedió también en otros puntos. El italiano daba sus primeros pasos por las pistas del mundo. Ya no se apartaría de ellas y figuraría siempre como figura primerísima aún cuando quedara despojado de un diritambo anecdótico sólo conveniente para los incautos.
Así llegó ahora Enzo a Barcelona: poseyendo un número propio y de altísima cotización internacional. Enzo ofrece más: su propia esposa incluida en el número y también en la misión de ágil. La esposa es otra vieja conocida de los barceloneses: Silvia Caroli. Antes presentaba un número sobre la bicicleta y otro en un áncora. Artista completa, ahora se empleó en los volantes, en donde se mueve como pez en el agua.
La joven Caroli quedó llamada siempre la bella Silvia. Conservando totalmente su belleza, ahora la une a otra, a la de unos cuerpos volando por los aires.
Según corresponda, Enzo Cardona lleva el peso del numero. Ahora, la propaganda –que no es de la empresa que trajo al volante hace diez años- no miente: Cardona realiza la triple pirueta. Fue a las manos del portor con mortal por encima de la barra. Al volver a la barra que quedó vacía, da tres vueltas de tirabuzón alrededor de sí. El efecto es fantástico, de puro pasmo. No precisa ser un entendido para descubrir el esfuerzo y el mérito de tal ejercicio. El comentario resulta unánime: Enzo Cardona justifica por sí sólo el desplazamiento a la plaza de toros. Pero el argumento resulta inútil. El programa del Monumental presenta calidad en cualquiera de sus partes.
Jorge ELIAS


11-11-1967 EL MUNDO DEPORTIVO

AGOST 1968 “LA CAPSA DE LES SORPRESES” DE JORDI ELIASN I CAMPINS, pàg 72 i següents

Sant tornem-hi

Durant l’hivern i la primavera del 1957, a part de fer “Circo", no deixàrem de col•laborar al “Mundo". De moment, el diari tenia més tirada -i tanta més- que no la nostra revista. Perseguíem, doncs, i no pas per vanitat, una mica de popularitat. Altrament, quan ens dirigíem a un artista -al que trobàvem, per exemple, al Teatre Victòria- no podíem prometre-li una nota per un mes i mig després. A ell li convenia -i així ens donava entrada a la seva intimitat artística- que ell mateix pogués llegir-se. Li anunciàvem, doncs, la publicació de l’article en l’edició del diari d’un parell de dies després. No podíem perdre cap oportunitat. Mentre no hi havia circ, anàvem molt escassos de temes, i el treball que fèiem al diari també ens aprofitava per a la revista. Havíem descobert, encara, un truc: que els clixés del diari, una vegada publicats, quedaven llençats. Llençats per llençats, nosaltres els recolliríem. Eren de trama ampla, impropis per a un paper que no fós de diari. A cavall regalat, tanmateix, no li miris el dentat.
Però el circ vingué de seguida: a la primavera; aquesta vegada, no a Barcelona mateix sinó que rodà per Catalunya. Era un circ italià, encara que el nom no en fós d’italià, sinó hongarès: era el de Jarz. Jarz resultava el nom autèntic de la família: la família era italiana. Perquè el circ posseïa aquesta característica: que era familiar, és a dir, que els adults -quatre- eren germans, i els joves, també germans entre si o cosins germans.
L’estil d’aquests italians ens engrescà. Allò era el circ en estat pur, representat pels autèntics “enfants de la balle". També hongaresos eren, tant com artistes, muntadors, a part de xofers -tal com les noies i dones: així, més corrent- en ocasió del trasllat. A la pista, tots ho sabien fer tot, i ho feien bé. Venia, per exemple, un perxista. Després apareixia, com a ensinistrador d’ossos i més tard com a volant. A part de fer els volants, un altre acròbata a cavall i ciclista. Les noies, tres quartos del mateix.
Després de merèixer, per la destresa, tots els aplaudiments, tot, encara, quedava presentat segons l’estil ja descobert en el Circ de Budapest: el de no donar gat per llebre; en aquest cas, amb el benefici de la joventut de tots i de la unitat en la manera de fer; encara, amb el toc de fogositat dels llatins, fogositat productora de resultats brillantíssims, molt al gust nostre i al de tothom.
Els pallassos, no: eren espanyols -els italians no en duien- i trencaven la rodonesa del conjunt. La resta resultava en canvi, de primeríssima qualitat, així com el material: metàl•lic -una novetat-, o sigui de muntatge i desmuntatge molt fàcil, i petit, creador d’una intimitat.
...
Punt i seguit

El programa del Circ Jarz era prou important per poder quedar intentada una gosadia: presentar-lo a Barcelona. Però existia, com sempre, un problema previ: el de trobar lloc. No és pas per atzar que els circs van a parar, quan s’instal•len a Barcelona, a les places de braus. Si ho fan, és que no resulta possible la tria: la ciutat no disposa d’altre lloc. Amb l’obligació, doncs, d’acudir a les places de braus, les temporades de circ han de tenir lloc abans de començar les de braus o després d’elles. No hi ha cap més solució o molt poques, només ocasionals; partir per mig una temporada de "corridas”, impossible.
L’empresa del Circ Jarz pogué instal•lar-se marginalment. L’oportunitat era única: llogar -per cap quarto, altrament- un solar on encara no havia començat la construcció d’una casa de pisos. El lloc era bo: al mateix carrer de les Corts Catalanes, una mica més enllà de la Monumental. Cal estar amatent, pescar-lo en vol.
L’empresa del Jarz no badà. L’espremuda de magí havia donat bon resultat.
Però l’encert fou encara un altre: celebrar la temporada el setembre. Era l’època de la festa major de la ciutat; època -per la calor- d’afluixament en el treball; de ganes de passar-ho tots, més que mai, bé; època, encara, de començar a tornar de les vacances; època en què els nens encara no van el col•legi; època de calor i de moltes hores de llum, de voler sortir de casa. Breu: tot quedava molt ben lligat.
El Jarz s’instal•là, doncs, prop de la plaça de les Glòries. Caigué en gràcia, o el programa agradà. Tots els factors externs ajudaren. El circ es veié, així, sempre ple. Els italians donaven el do de pit.
Però existí un altre factor, encara més decisiu. El número fort del programa era el d’uns trapezistes volants. Acabava d’ésser estrenada a Barcelona la pel•lícula "Trapecio”. Quina se’n pescà l’empresari. Proclamar que un dels àgils -la “vedette”- del número havia fet, a París, el doblatge dels volants. La mentida era grolleríssima: ningú no posseïa cap base per empassar-se-la. Però tothom hi caigué; sobretot perquè Enzo Jarz -la "vedette"- era guapet, fort i tenia, tal com tots els seus cosins, no gaire més de vint anys.
La gent, de fet, vol ésser enganyada. Les rodes de molí?. Desitja combregar amb elles. La teoria quedava demostrada en el mateix circ. Un nan, en funció de còmic, es disposava a fer acrobàcia a cavall. La locutora gastava una broma: anunciar la presència de Sofia Loren, de dansarina, i fins amb un llacet al cap. L’efecte era, de clar, hilarant. N’era més pels retrucs del miquel. Però tothom havia cregut -i ho creia cada dia, a cada funció- que la famosa actriu de cinema es trobava, tot i que els diaris no n’haguessin dit res, a Barcelona i que, per no sabem per quina deferència especial, havia acudit de dret el circ dels seus compatriotes.


Que Enzo Jarz, doncs, hagués fet costat a Gina Lollobrígida esdevingué el tema general de murmuració. Els interviuadors s’ho empassaren; tothom, no cal dir-ho. Quan la locutora -o locutor- anunciava, allò, que Enzo anava a fer el mateix salt que havia fet als estudis de París, el recinte sencer esclatava en un aplaudiment com si fer el mateix salt, encara que això hagués estat cert, representés cap mèrit.
Enzo tingué molt èxit, i del personal en vingué l’artístic. Això no era una conseqüència del món morbós del cinema? Per eminent que sigui, un volant, o qualsevol altre del circ, passa sempre del tot desapercebut. Enzo, no: no el deixaven tocar de peus a terra. Cert: el seu mortal doble era bo, ben venut i d’una gran espectacularitat. A la gent li venia, però, tot de sobte, l’engrescament per una proesa atlètica; una proesa, però, al capdavall, comú entre els volants?.
El Jarz omplí cada dia; sempre, amb gent del carrer. No hi feia res que fós dilluns: esgotades les localitats. Enzo -que només es diu Jarz de segon cognom: el patern és Cardona- anava constantment de bòlit. Això, tot i que es passava els matins en l’assaig. Ell intentarà el somni de tot trapezista: el triple. Cert: tocava de mans; però no assolia d’agafar-se a les del portor. En el transcurs dels anys encara lluitaria amb el triple. No l’assoliria mai, tanmateix.
A primer d’octubre –d’aquell octubre del 1957- es presentà a Barcelona quelcom ben enutjós: una epidèmia de grip. L’epidèmia fou virulent: a cada casa hi havia diversos enllitats. El Jarz també l’acusà. La meitat dels artistes estaven malalts, l’altra meitat, convalescents o en camí de fer els darrers esforços per no haver-se’n d’anar al llit. Entre el públic -entre la massa de ciutadans- succeïa el mateix fenomen: tothom, amb la grip congènita o ja declarada. Ja no es repetirien, doncs, els plens. El circ només registrava mitges entrades. La temporada acabà, així, sense pena ni glòria. Millor: penosament. Tothom tenia prou feina, i el circ ocupava un lloc secundari en l’atenció de tots. Però el Jarz havia fet forat. Més enllà de la ximpleria de que el Enzo havia intervingut o no en "Trapecio”, el veredicte havia estat unànime: el petit circ presentava gra i no palla. Al capdavall, el triomf pertanyia a allò que els més devots no cessen de cercar: el circ en estat pur; era present en la seva versió familiar.


Allò de les segones parts

Els Jarz havien vingut per quatre rals encara, contractats per una quantitat fixa. L’empresari havia estat molt llest: descobrir que el moment era bo per al contracte. La família es trobava en una trifulga: el negoci no rutllava. Arribà una xifra baixa, segons sembla, i ells s’hi agafaren; qualsevol taula de salvació és bona per a qui s’ofega.
L’èxit els féu obrir, però, l’ull. Tot anava a parar a la butxaca de l’empresa; per a ells, no cap participació en els beneficis. Paciència, tanmateix, fillets. Un contracte és un contracte.
Quan finí el termini existiren noves gestions. No arribà, però, l’acord. El partiment de peres no fou amistós. El Jarz declararen el propòsit de romandre. Quedaven, així, com a competidors. El sol no surt, en el circ, per a tothom. Un competidor és sempre un enemic.
El Jarz recordarien la follia barcelonina d’un any enrere, follia interrompuda per la grip malastruga. Vingueren a la ciutat, així, per a reeditar-la. Ho feren en condicions semblants; el mateix solar, la mateixa època. Volien, encara, reblar el clau. Inclogueren, doncs, en el programa diversos números nous; números, tots ells, bons.
Però havia passat l’oportunitat de "Trapecio". Ara el cinema no entrava en joc per res. El públic manifestà la seva condició clàssica: la de volubilitat. La petita fama d’Enzo Jarz no serví: la fama és efímera. Els Jarz es trobaren amb la cua entre cames. Res no els aconsellava de fugir. L’èxit era, però, perfectament discutible, o narrable.
Tornàrem a escriure molt, tanmateix, sobre ells: sobre Elvane, una “écuyére" -la debilitat del nostre pare- i volant elegantíssima; sobre els cavalls i els lleons; sobre Enzo. També ho férem quant als números nous: el de Great Barton, un equilibrista suec sensacional, principalment quan s’enfilava al cim d’altes escales, el del malabarista Paolo; el de la seva filla Mimí, una nena.
A Mimí, filferrista, la trobàrem anys després, al 1967, ja una dona. La seva pell continuava essent blanquíssima; la delicadesa, idèntica. Allò que havia canviat era el número. Ara tenia molta més categoria: era un número ben bé amb cara i ulls.
Lliuràrem a la nostra antiga amigueta vells textos nostres i trametérem a París el retall d’allò que ara escriuríem. Tot li plagué molt t i ho manifestà en lletres correctíssimes –i escrites en castellà- que ens trameté.
La segona part dels Jarz no fou, doncs, bona: mai no són bones, segons la dita, les segones parts. Encara anaren, aquell any i l’altre, d’un lloc a l’altre; principalment, per Catalunya. Un bon dia, amb un engany, es trobaren a la frontera. No la pogueren retraspassar. Tornaren, així, a Itàlia. Allí anaren de mal en pitjor. La companyia quedà dissolta i el circ, a tres quarts de quinze. Enzo explotà el seu número de volants pel seu compte. Inclogué en ell, a part de dos que no eren de la família, la seva dona, Sílvia Caroli. Ja pare de família, tinguérem prou ocasions de tornar a veure’l. També trobàrem, en un altre circ, el seu germà Sergio, domador de lleons. Veiérem, encara, en un altre grup, un dels antics àgils; de fet, un germà dels Jarz. Però la vida del petit circ havia quedat extingida. La revolució del 1957 consistí en un foc d’encenalls.


L’ “écuyère”

Amb l’origen el segle XVIII el circ modern quedà estructurat entorn dels cavalls. Així ha arribat fins als nostres dies: cavalls en llibertat, acrobàcies a cavall, alta escola, a més, l’"écuyère”, o sigui la dansarina sobre la gropa del cavall, gropa prevista o no de “panneau” o sigui la plataforma col•locada a vegades sobre el cavall.
Treta l’alta escola, el Circ Jarz contenia cavalls manifestats en totes aquelles especialitats, i el número de l’”ecuyère” anava a càrrec d’Elvane Jarz, una noia jove, de cabell ros i amb un cos molt gràcil.
No res de millor en un circ que una dona sobre un cavall. En primer lloc, el contrast: la pesantor i solidesa del perxeró i l’alacitat i la gràcia femenines. Després, l’exquisidesa constant de la cavallista: el ball clàssic, de puntes, amb totes les seves delicadeses i estilitzacions.
Elvane Jarz incorporava amb tota eficàcia la figura de l’"ecuyère”. La noia tenia majestat i finor. Sabia, també, moure’s amb un encert total. Dansar sobre el cavall resulta una disciplina dificilíssima. Els moviments del galop curt, mai no mecanitzats, fan que l’estabilitat sigui sempre precària. Les oscil•lacions de la base sobre la qual es manté la cavallista, a més de l’avançament en direcció circular, determinen que l’equilibri es trobi en perill constant.
Elvane era experta. Saltava a la corda -utilitzat el fuet-, dibuixava actituds de ballet. El gest tenia sempre incisió; l’ampul•lositat del braç o la dignitat de la figura alçada, una subjecció estricta als cànons.
L’”écuyère” del Jarz portava l’abillament clàssic de la dansarina o bé s’inclinava a vegades cap a l’audàcia dels colors vius, per exemple, el vermell. Sempre existia el mateix benefici: el de l’elegància, el mateix aire: aristòcrata: el mateix efluvi: d’espiritualitat.
Amb la seva figura exquisida, Elvane deixava d’ésser, sobre el cavall, dona. Plena d’encant, amb un halo de misteri, Elvane resultava, de fet, una fada: gairebé ingràvida, gairebé irreal, gairebé inhumana.
Oblidada la dinàmica del treball, Elvane només quedava com a forma: forma humana nobilíssima, d’innocència infantil, de bellesa esplèndida. Era el triomf definitiu del circ, triomf registrat un cop més. A la vegada moriu i objecte, Elvane assolia per al circ una nova victòria. Però ella mateixa atenyia una consagració, personal, en cada una de les aparicions.
Fada o àngel, i també sirena, Elvane equivalia a un reducte d’apacibilitat. Resultava escassament figura popular en temps del cultiu de l’anècdota anatòmica o fisiològica més descarada. Però la noia Jarz representava la bellesa eterna, definitiva, més poderosa que les modes.
Apareixia en el número d’acròbates a cavall. També, en el de volants, a part de mostrar-se com a “écuyère”. individualitzada, no barrejada en el grup, és en els dos darrers on podia lluir més, on podia projectar amb perfils més segurs les característiques de la seva personalitat.
La figura noble, digníssima, anava coberta amb la faldilla breu de les dansarines, i amb el cos apretat; els colors, a vegades rosa i a vegades blanc. Però l’audàcia del roig -lícita-, resultava del tot convincent. Vestida del color que fós, Elvane es movia amb gràcia, amb ingravidesa, amb alacitat. Ella sabria com n’és de costós el mantenir-se dreta –a vegades amb un sol peu, o amb un sol genoll- sobre el pujar i baixar del cavall en moviment. Però donava la sensació de no necessitar mai l’esforç, de dansar i saltar sense haver de donar-se impuls. Així, la figura alada, irreal.
Amb la malla blanca d’àgil dels volants semblava, més que mai, un àngel; no un àngel amb túnica i grans plecs sinó infantil i estilitzat, mancat de rubor per la innocència del seu despullament. L’àngel es convertia en sirena quan la malla era blava: una sirena acabada de sortir de l’aigua, encara mullada -o sense gotejar- per l’element líquid.
Sabérem que Elvane disposava, per al número de volants, d’una malla negra. Teníem moltes ganes de veure-l’hi. Com resultaria l’estoig negre a la noia fina i harmònica de cabell ros? Ja no àngel ni sirena i, menys, fada, Elvane apareixeria, dintre la malla negra, com a sensacional.
Poguérem satisfer el desig en una ocasió luctuosa: la mort del sant Pare. En lloc de limitar-se al braçal simbòlic, els Jarz escolliren el dol més rigorós: la lúgubre malla negra, En l’abillament comú els homes del número no es presentaren, segons és l’equip en altres colors, amb el cos descobert, sinó en malla completa. La pell, doncs, blanquíssima pel contrast, només emergia pels braços i per la mica d’escot. La única fantasia quedava permesa en el cinturó: de pedreria, ple de llum refulgent.
En una ocasió, havíem descobert uns volants -els Condors- amb la malla a rombes grocs i verd fosc. Llavors ja ens semblà impossible que els cossos, vestits així, poguessin volar. Què no diríem ara de cara al color funerari? Que seria un somni, del tot deslligat de la realitat, que uns escarabats volessin. Però els Jarz feren les passades i els capgirells, i Elvane, encara més prima dintre el negre sever, no pogué semblar-nos, de cap de les maneres un pretès diable negre.
Això, perquè ella conservava, més enllà dels abrigalls, la seva condició essencial: d’àngel o de fada, de dansarina exquisida sobre el cavall.





Mort d’un elefant

Mentre el circ era a Barcelona, els Jarz passaren per un bon disgust; la mort d’un elefant. Era jove: només tenia trenta anys, i en feia divuit que era propietat dels italians. Morí d’una infecció al cervell després d’una malaltia que durà uns quants dies.
Atillo Jarz, un home ja adult i gros, com plorava! Ell presentava el número, s’havia encarregat de l’ensinistrament; tracte continu, doncs. L’home era dolç però eixut. Ara li vessava el sentiment i no el dissimulava. Sempronio volgué conversar amb ell i ens demanà que li féssim la presentació. Mentre parlaven, les llàgrimes d’Atillo cara avall. Als del circ no els vé d’una trompada: n’han rebudes moltes. No són, però, freds de cor sinó molt sentimentals. Ara, per un elefant, llàgrimes molt copioses. Cert: tots estimaven la bèstia com si fós de la família. I Atillo, més.

... 1967
Els Ferdinando Jarz, quan s’enfilen al trapezi, ja ens veuen i, uns minuts més tard, ens agraeixen els aplaudiments. Bé podíem premiar-los amb una mica de picament. Luciano feia la triple pirueta fenomenal i el doble endavant i per damunt de la barra.

Parlem amb un dels Jarz i, amb la seva muller per companyia, ens fem un bon tip de riure. En un moment de la conversa, evoquem "Ja fa anys que ens coneixem”. "D’ençà del 1960”, estableix Luciano, ràpid. En una altra ocasió li diem que la darrera vegada que varem veure’l... “A Reus" completa. Ell no esperava pas que la conversa anés per aquest camí. No podia preparar-se a ella, doncs. Però la seva seguretat és absoluta.



14-8-1968 EL MUNDO DEPORTIVO

TEMAS DE CIRCO

EL RUSUS ZIRKUS, EN RUTA
POR ESPAÑA

Un viaje hecho por las tierras del norte nos permitió presenciar varias actuaciones de Rusus Zirkus en ruta por España. Pudimos ya comprobarlo en Barcelona en otoño último: el Rusus es un circo de campanillas. Con el programa enteramente renovado, la Compañía que recorre España ha batido ahora sus propias marcas.
El programa empieza ya con mucho empuje: un número de fieras mixto presentado por Fischer: cuatro tigres, cuatro leonas y un león. Vendrá, aún, un número de acróbatas a caballo: el de los Ronis. Después, unos perros caniches. La participación de animales no queda, pues, menguada.
Pero el programa entero es de mucho interés. Figuran en él los Mirons, antipodistas; las Miletti, equilibristas sobre bola; los Hansen con su muñeca mecánica; el niño contorsionista Omar Rabati; los Córdoba, con sus bicicletas; el malabarista Picasso; el ballet Piaska; Wolf Belfis, con su moto giratoria. Pero aún hay mucho más: el malabarista Paolo, la alambrista Mimí, los trapecistas volantes Ferdinando y la trapecista en ejercicios de fuerza, Mara.
Paolo posee el virtuosismo sólo reservado a los grandes maestros de los malabares. No le van a la zaga, sobre el alambre, la exquisita bailarina Mimí: un número precioso. Por su cuenta, los Ferdinando Jarz, poseen uno de los números mejores de volante del momento actual. Ahí es nada la triple, pirueta de Lucíano al volver una vez más a las manos del portor. Pero lo que llega más es el estilo depuradísimo de pleno dominio y de no agarrarse "in extremis"; estilo basado en la acrobacia pura, sin injerencias, por lo tanto, de supuestas e inadmisibles comicidades, y de una total plasticidad.
La estrella máxima del programa es indiscutiblemente Mara, la eximia trapecista española. Ella es famosa en el mundo entero del espectáculo. Labró la fama siendo jovencísima en el circo más grande del mundo: el Ringling de los Estados Unidos. El nombre de ella da el índice de la categoría del programa del Rusus: ya no en el Ringling, ya no en algún otro de los grandes circos americanos, sino en España y con el Rusus, mantenida en su rango permanente de atracción.
Hacía diez años que no habíamos visto a Mara. La trapecista conserva íntegros todos los valores de su número. Aún es más: el número aparece todavía mejorado: mejorado en cuanto a estilo, a la perfección de todos sus movimientos; mejorado, pues, en belleza y en eficacia. Si antes el número parecía sensacional - Mara pasó por Barcelona en 1958- huelga subrayar los perfiles de ahora: la máxima depuración posible y a la vez una increíble y decisiva lozanía.
Jorge ELIAS


10-5-1972 DIARIO DE BARCELONA

VISTAZO AL MUNDO CIRCENSE

En el último número de “Le cirque dans l'Univers", M. Dauven comenta que el ministro francés de Asuntos Culturales asistió, “en tant que tel”, a una representación del Cirque d’Hiver, y lo hizo para entregar la medalla “des Arts et Lettres” a los decanos de los payasos franceses, el clown Maïs y el augusto Loriot (80 y 87 años respectivamente). Nunca había sucedido un hecho semejante, comenta el articulista, quien añade que, con el acto, el ministro “remite oficialmente el circo al rango de las Artes". A pesar de ello, los periódicos franceses apenas dieron cuenta del acontecimiento. "La Prensa considera al circo una diversión estrictamente buena para los niños", anota el escritor. En todas partes cuecen en habas, podemos apostillar nosotros.
Según costumbre, el sumario del número del boletín del Club du Cirque es muy extenso y contiene un texto de Emile Zola, una divagación sobre “las astucias publicitarias" y la noticia que Maurice Chevalier, cuando joven, había querido montar, con su hermano Paul, un número de acrobacia.
Un estudio sobre los pájaros en el circo da el detalle de un papagayo que mantiene conversaciones con su amaestradora en danés, sueco, inglés, alemán, francés e italiano. No es un indocumentado quien aporta la noticia, sino precisamente M. Jacques Garnier, historiador del circo muy competente.
Después de publicar otros ensayos y artículos, el numero de "Le Cirque dans l'Univers" se refiere a los espectáculos de circo presenciados por los corresponsales y, si uno de ellos comenta la actuación de Annie Fratellini. el corresponsal barcelonés da cuenta de otro augusto femenino, la popular Mary Santpere".
También aparece una alusión a los Rudi Llata, despedidos definitivamente, al parecer, de las pistas de espectáculo. A pesar de la solemnidad de la función de despedida, los Rudi Llata fueron fieles a si mismos y merecieron una vez más el reproche: que no presentan entradas nuevas.
El corresponsal de Luxemburgo dice sobre Mimí Paolo, quien actuó en el Circo Busch-Roland, que, "sobre el alambre la gracia y la charme" personificadas. Más en posesión de sus medios que nunca fue la poética "vedette" de la velada".
Aparte de lo que escribiera sobre ellos y reiteradamente el corresponsal barcelonés, los payasos catalanes Martini aparecen por vez primera en el boletín del Club du Cirque; ahora avalados por Jacques Garnier, quien les descubrió en el Circo Carl Althoff. El articulista es breve, sólo anota que los jóvenes artistas supieron escapar de la influencia de los Rudi Llata.
Un corresponsal italiano da una noticia importante: que el volante Luciano Jarz consiguió la cuádruple pirueta al volver al portor. Perteneciente al grupo de los Ferdinando-Jarz, Luciano actuó repetidamente ante los públicos españoles, los cuales pudieron presenciar la proeza de la triple pirueta, aumentada ahora con una vuelta más.
“Le Cirque dans l’Univers” aporta muchas noticias más. Pero la relación ya resulta suficiente y no hay que cansar más al lector posible.
Jorge Elias


18-11-2006

En el marc del Festival de Pallassos de Cornellà-Memorial Charlie Rivel es presenta un llibre titulat “AMOROS SILVESTRINI i els seus pallassos”, escrit per Ramon Bech i Genis Matabosch, que és a la vegada Director del Festival.

El llibre és un recull dels posters que detallen els programes dels circs dirigits pels germans Lucas i Paquito Amorós i l’Oswaldi Silvestrini durant tres dècades, dels cinquanta als setanta. Qui en féu una crònica d’aquesta època fou Jordi Elias i Campins, el pare. Un descongut, de nom Ramon Montserrat, me’l regalà, per les bones, al saber que jo era el seu fill, a la gala de presentació del Festival, la vigilia el dia 17!!!!

El llibre té 13 apartats: el númeo 13 és la llista de les fonts. I Jordi Elas hi és mencionat constantment, sia els números de la seva revista “Circo”, sia els seus llibres “Diálogos en el circo” i “Deu anys de circ”.

Però al llarg del llibre les cites són constants:

- pàgina 19 apartat 4. EL “CIRCO DORADO”

“En el seu llibre “10 anys de Circ”, Jordi Elias dedica unes línies a traçar el perfil d’ambdós germans: “Lluc, astut i irònic, calmós i poc discursaire –pròpiament el senyor Amorós- i Francesc –el senyor “Paquitu”- primet i esquiu, primet i sempre atrafegat”.

- pàgina 25 apartat 5. EL “CANADÀ CIRCUS”, LA JOIA DE L’EMPRESA

“El cronista Jordi Elias ens parla així de Rosita en el seu llibre 10 anys de circ. “Hi havia també. Immancable, Rosita, la locutora i directora de pista. Rosita era –és- més que tot això: la germana de tots. Si calia bromejar, sempre estav a punt; si calia plànyer, ella era la primera; si cali ajudar, ella ja ho havia fet. Sempre, sense donar-hi cap importància, planerament. I sempre, en la cortesia, la mateixa; en el cop d’ull a tots, infal•lible; en l’arranjament de les mil petites coses, segura. I la mateixa senzillesa per al gran que per al petit, el mateix interès per a tots, el mateix esperit de servei”.

- pàgina 37 apartat 7 ELS CIRCS ITALIANS

“En el seu llibre 10 anys de circ, el cronista Jordi Elias titulava el capítol dedicat als circs Jarz, Casartelli i Cristiani amb el nom de “Circs italians al vell estil”, una fórmula molt encertada de sintetitzar la idiosincràsia d’aquelles empreses. Regides per una jeràrquica estructura familiar, de més o menys importància (Jarz>Casartelli>Cristiani), aquells circs oferien un programa complet i ben estructurat on era habitual que cada membre de la família participés en més d’un número.”

Pàgina 39: “Segons les cròniques de l’època de firmes tan autoritzades com Sebastià Gasch o Jordi Elias, des de les planes de les revistes Destino i Circo respectivament, El Jarz era la pròpia essència del circ clàssic: exultant de joventut i bellesam sense espai pels arrevistaments, proposava un espectacle sincer sense concessions altres més enllà de la proesa fruit de tants anys de formació i assaig....”

- pàgina 57 apartat 8 LES FAMÍLIES FRANCESES DE CIRC. EL “CIRCO CONTINENTAL DE FRANCIA” AMB LA FAMILIA BEAUTOUR

“En el su llibre 10 anys de circ, Jordi Elias ens parla així d’aquesta família francesa: “Els Beautour ho sabien fer tot i això vol dir que eren aptes per a qualsevol proesa atlètica i per a domar qualsevol mena d’animals, les feres compreses. Paul, per exemple, feia un número de barres i un altre en el trapezi. Un altre presentava cavalls. Un tercer, elefants. Emilien, amb el nom de Willy Marc, tigres i lleons alhora. En el programa hi havia encara un altre domador que era gairebé de la família: el negre Rudy Zamaya, el qual presentava lleons”.

- pàgina 95 apartat 13 FONTS

2.- L’”EMPRESA HERMANOS AMORÓS.SILVESTRINI”
Elias, Jordi, “Teatro Rex Condal”, dins la revista Circo, número 28. Barcelona, 1 de juliol de 1959.




5. EL “CANADÁ CIRCUS”
Elias, Jordi •Los Circos Royal y Canadá en ruta por Cataluña y Aragón”, dins revista Circo, n.1. Barcelona, 1 de novembre de 1956.
Juncosa, Joaquín, “Los circos Royal y Canadá han terminado el viaje”, dins la revista Circo n. 2 Barcelona, 1 de desembre de 1956.
Elias, Jordi, “En Granollers, presentación del Canadá Circus”, dins revista Circo, n. 8. Barcelona, 1 de junio de 1957.
Elias, Jordi, “El Circo Canadá”, dins revista Circo, n. 19. Barcelona, 1 de juny de 1958.
Elias, Jordi, “El Circo Canadá por Cataluña y Aragón”, dins la revista Circo, n. 20. Barcelona, juliol-agost de 1958.
E.L., “El circo Canadá en ruta por Cataluña”, n. 21. Barcelona, 1 de setembre de 1958.
Elias, Jordi, “Circo Canadá”, dins la revista Circo n. 28. Barcelona, 1 de juliol de 1959
Elias, Jordi, “El Canadá en cuatro versiones”, dins revista Circo n. 29. Barcelona, 1 d’agost de 1959.
E.L., “Presencia constante del Circo Canadá en las fiestas mayores catalanas”, dins revista Circo, n. 30. Barcelona, 1 de setembre de 1959.
Elias, Jordi, “El Circo Canadá con un buen slogan proporcionado por fria-ned”, dins revista Circo, n. 39. Barcelona, 1 d’agost de 1960.
Elias, Jordi, “El Circo Canadá por Cataluña”, dins revista Circo, n. 40. Barcelona, 1 d’octubre de 1960.
Elias, Jordi, 10 anys de circ. Barcelona, Edicions Circo, 1964. p. 30-38/183-184.
Elias, Jordi, Diálogos en el circo. Barcelona, Ediciones Circo, 1962. p-7-12.





6. EL “CIRCO ROYAL”
Elias, Jordi, 10 anys de circ. Barcelona, Edicions Circo, 1964. p. 47-49.
Elias, Jordi, 10 anys de circ. Barcelona, Edicions Circo, 1964. p. 49-51.

7.- ELS CIRCS ITALIANS
El “Circo Jarz”
Elias, Jordi, “El Circo italiano”, dins revista Circo, n. 7. Barcelona, 1 de maig de 1957.
Elias, Jordi, “El circo italiano Jarz”, dins revista Circo n.8. Barcelona, 1 de juny de 1957.
Elias, Jordi, “Visita invernal: el Jarz”, dins revista Circo, n.18. Barcelona, 1 de maig de 1958.
Elias, Jordi, “El Jarz, por Cataluña”, dins revista Circo, n.24. Barcelona, 1 de desembre de 1958.
Elias, Jordi, 10 anys de circ. Barcelona, Edicions Circo, 1964. p.104-112.
Elias, Jordi, Diálogos en el circo. Barcelona. Edicions Circo, 1962. p.23-29.

El “Circo Aurora” i el “Circo Coliseum”
Elias, Jordi, “El Circo Aurora venido de Italia con su instalación completa representa un nuevo alarde de la empresa Amorós-Silvestrini”, dins revista Circo n. 18. Barcelona, 1 de maig de 1958.
Elias, Jordi, “El Circo Aurora en Barcelona”, dins revista Circo, n. 19. Barcelona, 1 de juny de 1958.
Elias, Jordi, “El Aurora por Cataluña”, dins revista Circo n. 25. Barcelona, 1 d’abril de 1959.
Elias, Jordi, “El Circo Coliseum”, dins revista Circo n. 27. Barcelona, 1 de juny de 1959.
E.L., “El Circo Coliseum”, dins revista Circo, n. 41. Barcelona, 1 de novembre de 1960.
L. “Adiós al Circo Coliseum”, dins la revista Circo, n. 43. Barcelona, 1 de febrer de 1961.
Elias, Jordi, 10 anys de circ. Barcelona, Edicions Circo, 1964. p.117-126.
Elias, Jordi, Diálogos en el circo. Barcelona. Edicions Circo, 1962. p.32-36.

El “Circo Cristiani”
Elias, Jordi, “El Circo Cristiani presentado en Figueras, es la segunda compañia italiana ofrecida este año por la empresa Hnos. Amorós-Silvestrini”, dins revista Circo, n. 19. Barcelona, 1 de juny de 1958.
Elias, Jordi, “El Circo Cristiani en ruta por Cataluña”, dins la revista Circo, n. 20. Barcelona, juiol-agost de 1958
Elias, Jordi, “El Circo Cristiani en ruta por Cataluña”, dins la revista Circo, n. 21. Barcelona, 1 de setembre de 1958.
Elias, Jordi, 10 anys de circ. Barcelona, Edicions Circo, 1964. p.112-116.
Elias, Jordi, Diálogos en el circo. Barcelona. Edicions Circo, 1962. p.30-32.

El “Circo de Austria”
Elias, Jordi, “El Circo de Austria enteram,ente formado por artistas italianos presenta la función en estado puro”, dins revista Circo, n. 39. Barcelona, 1 d’agost de 1960.
Elias, Jordi, 10 anys de circ. Barcelona, Edicions Circo, 1964. p.126-129.



8. LES FAMÍLIES FRANCESES DE CIRC
1961
E.L., “El Circo Continental”, dins revista Circo, n. 47. Barcelona, 1 d’agost de 1961

1962
E.L., “El Circo Continental en su temporada por Cataluña”, dins revista Circo, n. 57. Barcelona, 1 d’octubre de 1962.
Elias, Jordi, 10 anys de circ. Barcelona, Edicions Circo, 1964. p.65-66.

1963
Elias, Jordi, 10 anys de circ. Barcelona, Edicions Circo, 1964. p.69-70.

1964
El “Bostok Zoo Circus” amb la família Robba
Elias, Jordi, 10 anys de circ. Barcelona, Edicions Circo, 1964. p.68-69.

El “Circo Royal “ de la temporada 1957 amb la família Micheletty
Elias, Jordi, “En San Adrián, primera función del Circo Royal”, dins revista Circo, n. 8. Barcelona, 1 de junio de 1957.


9.- ALTRES CIRCS
BRITANIC Circus (1956)
Elias, Jordi, 10 anys de circ. Barcelona, Edicions Circo, 1964. p. 46-47.

El “Circo Imperial”
E.L. “El Circo Imperial de la empresa Amorós-Silvestrini, ha empezado su ruta por cataluña”, dins revista Circo, n. 55. Barcelona, 1 de juny de 1962.
E. “El Imperial bajo la lona después de hacer temporada por cataluña”, dins revista Circo, n. 58. Barcelona, 1 de desembre de 1962.
Elias, Jordi, 10 anys de circ. Barcelona, Edicions Circo, 1964. p. 63.


10.- SALVADOR HERVÁS I ELS CIRCS MEXICANO I ZOO CIRCUS
Mexicain 1955
Elias, Jordi, “Tigres, leones y otras fieras”, dins la revista Circo, n. 6. Barcelona, 1 de abril de 1957.
Elias, Jordi, 10 anys de circ. Barcelona, Edicions Circo, 1964. p. 46.

Cirque Mexicano 1959
Elias, Jordi, “Circo mexicano”, dins revista Circo n. 27. Barcelona, 1 juny de 1959.
Elias, Jordi, 10 anys de circ. Barcelona, Edicions Circo, 1964. p. 53.

I acaba la pàgina 98 amb l’anunci del “Canada Circus” publicat a l’interior de la portada de la revista “Circo” editada a Barcelona pel cronista de circ Jordi Elias. 1 d’agost de 1959. (Col. GM)